Vuelta a los orígenes

Berto Romero: "Los chistes pueden ser muy peligrosos. Por eso me pienso lo que digo"

El cómico transforma en programa una de las secciones de 'Late motiv' en 'El consultorio de Berto', que llega a Movistar Plus+

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Berto Romero, en 'El consultorio de Berto'

Berto Romero, en 'El consultorio de Berto' / ÈRIC PÀMIES

Marisa de Dios

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Hace unos años, Berto Romero daba consejos a la audiencia, con su característico humor, en una de las secciones estrella del programa de Andreu Buenafuente 'Late motiv'. A partir del lunes 20 de mayo, Movistar Plus+ recupera el formato dándole un espacio propio, y más extenso, en 'El consultorio de Berto', donde el creador y protagonista de series como 'El otro lado' y 'Mira lo que has hecho' vuelve a sus orígenes: el contacto directo con el público para provocar la carcajada.

"Me apetecía hacer un formato que no estuviera para nada mareado, lo más puro y sencillo posible, casi crudo, que me reconectara otra vez con mi esencia de cómico", confiesa el pupilo aventajado de Buenafuente. "Son 25 minutos de pura guasa, con preguntas y respuestas", añade Berto, que rueda el programa en un teatro en el que le vemos de pie y rodeado de público, como en los espectáculos de 'stand-up'.

Las preguntas le llegan a través de audios de Whatsapp, aunque escogen también algunas de los asistentes al 'show'. El repertorio es de lo más variado, pero Berto se ha dado cuenta que hay tres temas estrella: sexo, escatología y animales.

En el último caso, dominan las relacionadas con gatos. "Supongo que es porque he contado que tengo uno en casa", conjetura.

Sin insultos

El programa se ha rodado íntegramente antes del estreno, así que a Berto se le ocurrió hacer varios llamamientos a través de las redes para que la gente enviara sus preguntas. Uno de ellos, en el que pedía que no les mandaran insultos porque había una persona que se encargaba de filtrarlos, generó una pequeña confusión.

"La gente entendió que yo estaba protestando porque nos llegaban insultos, pero para nada", aclara el cómico, que reconoce que siempre se ha autocensurado, desde que empezó a subirse a un escenario en 1998. "Tú eres propietario de tus palabras y de tus chistes, y debes saber qué dices con ellos", señala Berto, que considera que hacer comedia sin ningún tipo de filtro "es una idealización del oficio".

"Cito mucho a Javier Cansado, que es un tipo muy sabio y dice que los chistes pueden ser muy peligrosos y hacer mucho daño. Por eso claro que me pienso lo que digo", aclara Berto, que cree que en los últimos tiempos se está viviendo con más calma el debate sobre los límites del humor.

"Hemos vivido un momento muy jodido de fiscalización del humor, de poner mucho la lupa encima, y ahora estamos un poco más relajados". Pero tampoco le parece mal que la gente se tome en serio la comedia.

Omnipresente

"El humor es una forma expresiva como lo pueden ser la literatura o la música, así que también está sujeto a ser fiscalizado o analizado", reconoce. "Además, sirve para entender dónde está la sociedad en ese momento. Conocer de qué se ríe o de qué no se ríe la gente es muy importante para saber qué pensamos de las cosas", añade Berto, que últimamente está omnipresente.

Además de 'El consultorio de Berto', tiene en antena 'Ovejas eléctricas' en La 2 y 'Nadie sabe nada' en la Cadena SER y HBO, y prosigue con la gira de 'Lo nunca visto' (el 23 de mayo en el Teatre Coliseum de Barcelona).

"El último tramo del año estaré un poco más tranquilo. Voy a dedicarme a escribir cosas que tengo pendientes", avanza. "Esa especie de explosión de Berto en todos los programas ha sido porque se han juntado varias cosas", justifica.

Y aprovecha para aclarar algo, antes de que se desaten los rumores: "Me gustaría decir que no me voy a divorciar. Porque cuando la gente de mi edad hace tantas cosas la gente piensa: este no quiere estar en casa", subraya con sorna.