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La crítica de Monegal: Julián era un taxi y Pantoja me robó el taxista

La crítica de Monegal: Julián era un taxi y Pantoja me robó el taxista
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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Decía Joaquín Prat, el presentador del ‘show’ documental que acaba de protagonizar Mayte Zaldívar, que después de lo de Julián Muñoz la semana pasada, ahora le tocaba a ella. Efectivamente. Si Muñoz se ha llevado un dinerito contando su versión de su ‘infortunio’ en la plataforma que le ha servido Tele 5, la señora Zaldivar habrá dicho, con razón, ¡yo también quiero un documentalito de esos, y me llevo lo mío! Hombre, dentro de esta mercantilización televisiva de criaturas condenadas por delitos que viene practicando el imperio Mediaset, es de una lógica indiscutible. Estos ejercicios son cómodos para quien los protagoniza. Se ponen frente a la cámara, en solitario, lanzan su versión, su historia, su relato como ahora se dice, se presentan como víctimas, y les queda un dibujo de sí mismos hermosísimo. La señora Zaldívar, por ejemplo, nos contó que de corrupción ella no ha cometido ninguna. Que la condena por blanqueo fue injusta porque el dinero que ingresó fuera del país era dinero limpio. Que Jesús Gil era un tipo estupendo, una buenísima persona, un verdadero prócer, un alcalde noble e insigne... Y que todo explosionó porque su entonces marido Julián Muñoz fue abducido por la pérfida Isabel Pantoja y toda aquella felicidad que vivían se transformó en desdicha. La mayoría de su tiempo frente a la cámara lo dedicó pues a la Pantoja. Veinte años después de aquello se demuestra que la venganza no tiene fecha caducidad, y que si el tiempo lo ha enfriado, mejor todavía. Lanzó contra la Pantoja relicarios muy puntiagudos. Contó que siendo Julián todavía su marido, y teniendo la tonadillera de amante y compañero a aquel señor alto y discreto que se llama Diego Gómez, resulta que ya les colocaban unos cuernos tremebundos. «Julián y la Pantoja eran los ganaderos, y Diego Gómez y yo el ganado, o sea, los cornudos». También usó la señora Zaldívar una metáfora curiosísima para resumir lo ocurrido: «Mi marido no era un taxi que iba libre, mi marido era un taxi con un cartel así de grande que ponía ‘Ocupado’, y no obstante ella se metió dentro». ¡Ah! Meditable, y estrábico, análisis de su propia desdicha. Según Mayte Zaldívar toda la culpa es de la Pantoja porque le robó el taxista.

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