Paloma del Río, la voz de 15 Juegos Olímpicos: "A veces sufro demasiado en las retransmisiones"

La comentarista de TVE de la gimnasia artística y rítmica, que se jubila dentro de dos años, se despide en Tokio de las citas olímpicas

La periodista Paloma del Río.

La periodista Paloma del Río. / RTVE

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Marisa de Dios
Marisa de Dios

Periodista

Especialista en series y programas de televisión

Escribe desde Barcelona

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Puede que Paloma del Río no haya competido en ningunos Juegos Olímpicos, pero su trayectoria profesional ha estado ligada nada menos que a 15 de ellos (nueve de verano y seis de invierno). Desde Seúl 1988, la voz española de las retransmisiones de la gimnasia artística, rítmica y el patinaje nos ha desvelado qué es lo que se cocía en el pabellón en el que se medían las grandes estrellas internacionales, ha hecho que nos familiarizáramos con expresiones como "hacer un dragulescu", se ha enfadado con las decisiones de algunos jueces y ha vibrado con las victorias españolas. A sus 61 años, la periodista deportiva de TVE está viviendo estos días, antes de jubilarse, la que será su última cita olímpica con la misma intensidad que la primera, viendo cómo se emocionó con la medalla de plata que se colgó Ray Zapata.

"Un periodista deportivo tiene que vivir la competición con intensidad. Pero hasta el punto de que te influya tanto como para te haga sufrir como me pasa a mí, tal vez no. A veces sufro demasiado en las retransmisiones", reconoce la que ha sido también comentarista de hípica y voleibol femenino. "Como conoces al protagonista, sabes el trabajo que hay detrás y las decepciones, y eso es imposible olvidarlo", se justifica. Esa forma de abordar su trabajo le juega en ocasiones malas pasadas. "Estoy tan metida en la narración que digo tacos, y luego me arrepiento. Creo que la gente entiende que es por la espontaneidad", comenta.

Esta mujer que se sacó la carrera de Periodismo en la Complutense mientras trabajaba de noche como auxiliar de clínica en la uvi de un hospital de Madrid estuvo en el nacimiento del canal deportivo de TVE, Teledeporte, en 1994. "Entonces éramos cuatro y teníamos que hacer de todo: estuve tres años narrando tenis, otros tantos con el esquí, saltos de trampolín..." rememora. A lo largo de su carrera, ha ocupado diversos cargos en la dirección de Deportes de TVE, como redactora jefa, directora de Programas Deportivos y coordinadora de Patrocinios y Federaciones, y ha sido reconocida con premios como el Ondas a la mejor presentadora (2019), el Iris de la Crítica 2021 y la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo. "Me lo he pasado fenomenal. Empecé de becaria y llegué a directiva. He aprendido tanto y de tantas personas, que eso me ha permitido no solo hacer mi trabajo de periodista, sino escribir tres libros, especializarme en mujer y deporte y haber peleado para que el deporte femenino tuviera su pantalla", enumera. Para ella, la solución es "darle más visibilidad y tiempo" a las categorías femeninas.

Compenetrado trío

En los Juegos de Tokio su labor se ha complicado ya que es la primera vez que no hace las retransmisiones 'in situ', sino desde los estudios de TVE en Sant Cugat. "Limita mucho. Te quedas sin saber muchas cosas que están pasando en el pabellón porque solo puedes ver lo que te ofrece el realizador", afirma. Pero eso no ha impedido que formara, junto a Gervasio Deferr y Nines García, el compenetrado trío que ha narrado, por ejemplo, la insólita decisión de la campeona Simone Biles de renunciar a algunas finales. "Ha abierto un debate sobre la necesidad de la salud mental no solo en su profesión, sino en cualquier oficio. Y ha sido un golpe de realidad para la federación estadounidense que durante años ha estado mirando hacia otro lado con el tema de los abusos. Tienen que reflexionar mucho. Las gimnastas están esperando una disculpa por parte de algún equipo directivo por esa situación tan penosa", considera quien ya está hincando los codos para cambiar este viernes de chip y narrar la competición de gimnasia rítmica junto a Almudena Cid.

Para ella, más que hacer pedagogía, lo primordial en una retransmisión es conseguir que la audiencia se entretenga con la competición. "Que el que no conozca la gimnasia empiece a hacerlo y la disfrute". Porque sabe que muchos no volverán a ver esa especialidad hasta los siguientes Juegos, igual que ocurre "con la sincronizada, los saltos de trampolín, el esgrima o el voley playa". "El resto del año está copado por el fútbol. Es verdad que es el que da más audiencia, el que atrae más dinero, el que todo el mundo ha visto desde pequeño, pero se lleva todos los titulares y no deja que el resto de deportes puedan tener su espacio", lamenta.

Como Uribarri

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Algo parecido le pasa a ella misma. "La gente se acuerda de mí solo en los Juegos Olímpicos. ¡Hasta me dicen que me congelan y hasta dentro de cuatro años no me sacan"!, bromea. "Y todo lo contrario. Dentro de dos meses voy a tener un campeonato del mundo de gimnasia rítmica y otro de artística. Luego sigo con el patinaje". La jubilación no le llegará hasta dentro de dos años. "Llega un momento que tienes que dejar paso a la gente nueva", reflexiona. Aunque no descarta que, si la Seguridad Social se lo permite, pueda hacer alguna colaboración en París 2024, "como hacía Uribarri con Eurovisión".

Lo dice alguien que llora cada vez que oye el himno olímpico y que asegura que "la vida sería mucho más fácil, más cómoda y más justa para todos si los valores del olimpismo se aplicaran a nuestro día a día". "Me da mucha rabia cuando veo a los futbolistas que se quitan la medalla de plata en una Eurocopa porque han quedado segundos. Perdona, pero eres un ejemplo para muchos niños y eso es una rabieta que has cogido porque no has ganado. Le estás haciendo un demérito al ganador y creo que eso no pasa jamás en unos Juegos", sentencia.