Tú y yo somos tres

La crítica de Monegal: Waterloo debería evitar a sus propios pelotas

 Penúltimo cachondeo sobre Waterloo.

Penúltimo cachondeo sobre Waterloo.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Decía el otro día en 'El hormiguero' el estilista de tendencias indumentarias y moda Josie que el Congreso por dentro es muy hermoso, pero añadió: «Siempre que esté vacío, sin diputadas ni diputados dentro». Se equivoca. Ningún zoo es interesante sin el bestiario correspondiente.

Hace ya bastantes años que la tele ha descubierto en el zoo de la política su mejor materia prima para montar sus shows. Y los políticos, que se han acostumbrado a ser estrellas, abrazan el espectáculo con una afición tremenda. Esta misma semana en 'Masterchef' (TVE-1) han tenido que llamar otra vez a Celia Villalobos para ver si su presencia conseguía elevar su índice de audiencia. Y hace pocos días el gran suceso de 'Mask singer' (A-3 TV) fue ver a Esperanza Aguirre disfrazada de mosca o mariposa.

A uno de los grandes animadores de platós televisivos de esta última década, Miguel Ángel Revilla, le dijo el martes Pablo Motos: «Las cosas cambian. Ahora por la calle algunos te llaman hijoputa». Y Revilla, lejos de subsumirse en la tristeza, añadió: «¡Y cosas peores! Hay quien me grita: '¡Fuera Revilla, viva Ayuso!'».

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¡Ah! No aprecié dolor en su semblante. Quizá porque piensa que cuanto más le insulten más saldrá en la tele. Podríamos hablar también de la colosal máquina de fabricar gags que es Isabel Díaz Ayuso. Esta semana, con un par de intervenciones frente a las cámaras ha conseguido tapar totalmente la concentración de la plaza de Colón –dicen que ha sido una manifestación un poco incómoda para el PP–y ha logrado, otra vez, que solo se hable de ella. Esta pujanza del político transformado en artista televisivo es permanente. Y los monaguillos de su entorno lo jalean.

Pero hay que ir con cuidado con estos palmeros. En 'Està passant' (TV-3) han celebrado con cachondeo lo que ha contado el transformista Cuevillas en el 'Café de idées' (RTVECat), asegurando que antes, los taxistas de Bruselas, cuando escuchaban hablar catalán exclamaban «¡Messi!», pero que ahora exclaman con entusiasmo: «¡Puigdemont!». ¡Ahh! Este monaguillo va en la línea de aquello que ya les conté hace tiempo sobre las homilías 'Hola Rahola / Aló Waterloo' de TV-3, cuando decían que Puigdemont se paseaba por Europa como una estrella del rock. Hombre, los políticos artistas deberían protegerse de este tipo de pelotas. En lugar de quedar como estrellas quedan risibles y generan pitorreo.