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La crítica de Monegal: Basta de usar imágenes de las niñas

Tomás Gimeno, el presunto parricida (T-5).

Tomás Gimeno, el presunto parricida (T-5).

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Había un sentido informativo indiscutible, al principio, en las primeras horas de la desaparición de las niñas de Tenerife. Fue cuando su madre, desesperada porque no sabía donde estaban sus hijas, facilitó imágenes por si alguien, en algún lugar, las viese y las pudiera reconocer.

Los medios de comunicación teníamos la obligación y el derecho a publicar estas imágenes para que su difusión ayudase, en la medida de lo posible, a que se pudieran encontrar las niñas desaparecidas. Pero una vez sabido lo que sabemos, una vez hallado el cuerpo de la mayor en un fondo marino, y la certeza de la policia y los científicos de que la pequeña ha corrido, lamentablemente, la misma suerte, he visto un intolerable bucle persistentemente manoseado por la tele, usando una y otra vez aquellas imágenes que ofreció su madre en su día, cuando creía que sus hijas solo estaban extraviadas o perdidas.

No hay justificación, ni informativa, ni ética, ni de deontología periodística, para esta utilización de la imagen de unas menores de edad asesinadas –al menos una de ellas ya comprobado– usadas como un recurso visual, como una morbosa coreografía para rellenar cualquier fondo de plasma de plató en los múltiples programas que se vienen realizando sobre este parricidio. Esta aberración informativa no es patrimonio de ninguna cadena en exclusiva. Todas han caído, en mayor o menor medida, en esta pésima praxis. Pésima, he dicho, pero seguramente si ahora hablásemos con cualquier director de cadena o constructor de espectáculos televisivos –y caso de que tuviese momentáneamente un rapto de sinceridad– nos diría que bienvenido lo pésimo, porque eso les proporciona audiencias magníficas. Es lo de siempre: ante la perspectiva de una jugosa cuota de pantalla, ni la ética ni los escrúpulos existen.

Otra cosa es la acción televisiva sobre el padre de las niñas, el presunto parricida. Su cadáver no ha sido encontrado, al menos a la hora de cerrar este artículo. Por este motivo la autoridad judicial ha cursado orden internacional de detención contra él, por presuntos delitos de homicidio. En este caso la proliferación de su imagen en la tele no solo está justificada, sino que tiene pleno sentido para ayudar a su detención caso de que esté vivo.

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