'TÚ Y YO SOMOS TRES

Un ‘reality’ sin cuernos no tiene futuro

 Cristina Pedroche, en ’Love Island’ (Neox).

 Cristina Pedroche, en ’Love Island’ (Neox).

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En vista del éxito que siempre consigue Tele-5 con su festival cornúpeta del Caribe (‘La isla de las tentaciones’), en el grupo Atresmedia han decidido explorar este tipo de 'reality' para ver si también triunfan.

Y han colocado a Cristina Pedroche al frente de una espuma que lleva por título ‘Love Island’. Desde mi punto de vista lo tienen crudo. No es porque la selección de palomas y pollastres que han metido en una mansión ajardinada y con piscina no sea espectacular. Ellas y ellos se esmeran en mostrarnos sus cuerpos con voluptuosidad magnífica. Mucho tanga, mucho bañador, mucho tatuaje y calcomanía. Por ese lado... ¡estupendo! Un colosal y en el fondo ingenuo aparador de carnes a la vista.

El problema es que en esta variante de Atresmedia los concursantes llegan solter@s. Sueltos. Sin compromiso. No son parejas que hay que destruir a base de ponerse los cuernos para provocar escenas terribles. Aquí no hay aquel escalofriante grito de un concursante de Tele-5, aquel dolorosísimo alarido del cornúpeta Cristopher clamando como un quejido: «¡Estefaníaaaa!», O sea que a este 'Love Island' de Atresmedia le falta la crueldad habitual de Tele-5. Dirán ustedes que es una suerte. Se equivocan. El primer mandamiento del negocio televisivo sin escrúpulos es que no te la puedes coger con papel de fumar: o vas a todas, o sucumbes.

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El imperio Mediaset ha marcado estilo. Ha acostumbrado a la audiencia al espectáculo del cuerno. Cuanto más dolor, bochorno y canalladas sufre el cornúpeta, más audiencia consiguen. A esta fórmula 'light' de Atresmedia le veo poco futuro. Por eso la emiten en Neox y Mega, subcadenas experimentales del grupo.

El programa de ligoteo que sigue triunfando mucho es 'First dates' (Cuatro). Están celebrando ahora sus cinco años de vida y para festejarlo ha aparecido el famoso 'youtuber' y 'streamer' Ibai Llanos. En principio su intervención ha consistido en ser comentarista. Miraba las parejas que el programa conformaba, y daba su opinión. Pero en un momento dado confesó que su vida sentimental no funciona como debería. Y entonces Carlos Sobera le emplazó para que volviese otro día, y le tendría preparada una media naranja a su gusto. ¡Ahh! La vida es paradójica. El gran triunfador de la red, con más de cinco millones de fans que le adoran y le siguen, tendrá que acudir a la tele para mitigar su soledad y su infortunio.