Tú y yo somos tres

El Señor le ha privado del don de la ironía

Pablo Iglesias en ’El intermedio’ (La Sexta).

Pablo Iglesias en ’El intermedio’ (La Sexta).

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Pablo Iglesias, el mismo día en que comunicó su gran golpe de efecto –abandono de la vicepresidencia del Gobierno para postularse como candidato a la Comunidad de Madrid–, fue entrevistado en 'El intermedio' (La Sexta). 

¡Ah! Ni ese programa, ni la cadena que lo sustenta, son para él territorio enemigo. O sea, que esperábamos un Iglesias relajado, cómodo, distendido, como cuando vas a pasar un ratito a casa de unos amigos. Pero apareció un Iglesias irritado, irascible, a veces hasta iracundo, y siempre con el entrecejo fruncido.

Sabía perfectamente que Wyoming le iba a recibir con toda su habitual retranca y en su caso desde la más cordial campechanía. 'El Intermedio' es un programa que se basa en el juego de la mordacidad y la socarronería, pero en el caso de Iglesias ejecutadas con un tono amable, un poco picante aunque inofensivo, como corresponde cuando 'siamo tra amici' como Gramsci decía. Pero ¡ay! parece que Dios Nuestro Señor no le ha concedido a Pablo Iglesias –al menos esa noche– el don de la ironía.

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No entendió nada en absoluto. Sordo como una tapia ante el juego irónico que le brindaban, fue incapaz de entrar en el clima. Wyoming le decía: «¿Nos tiene preparada alguna otra sorpresa señor Iglesias? ¿Quizá candidato a Míster Universo? / ¿Cree usted que Sánchez ahora respira más tranquilo y podrá dormir? / Dice usted que hay que ¡despertar Madrid!, pues mire, no se olvide de despertar al señor Gabilondo sobre todo / El nuevo eslogan de la señora Ayuso es ‘Comunismo o libertad’ ¿cree que lo de ‘comunismo’ va por usted? / En caso de salir usted elegido, y por la parte de comunista que le toca ¿promete que en los supermercados no va a faltar papel higiénico?» y así mucho rato, con gran divertimento de la audiencia, pero ante un Iglesias atrincherado en la más sorda ortodoxia de su doctrina. Continuamente enfurruñado iba repitiendo como mantra, o 'speech' memorizado, que Madrid está en peligro, que Ayuso es pura dictadura franquista, que son unos delincuentes criminales... ¡Ahhh! Llegó un momento en que Wyoming hasta le tuvo que advertir: «Le veo a usted muy encendido. A este paso no le van a votar ni los suyos».

Hombre, para próximas sesiones en programas de cierto humorismo político yo aconsejaría a nuestro admirado Pablo Iglesias  que delegase en su amigo Monedero, a quien el Señor sí ha concedido, y de forma generosa, el don de la ironía.