Estrena serie antes de 'Los Pacos'

Michelle Jenner: "Ahora empiezan a aparecer personajes interesantes de mujeres de más de 40"

La actriz, que está rodando lo nuevo de 'Los hombres de Paco', protagoniza 'La cocinera de Castamar', que llega este domingo a Atresplayer Premium

Michelle Jenner, en ’La cocinera de Castamar’.

Michelle Jenner, en ’La cocinera de Castamar’. / ATRESMEDIA

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A Michelle Jenner (Barcelona, 1986) le sientan bien las series de época. Lo demostró en títulos como Isabel, La catedral del mar y La princesa de Éboli, y ahora vuelve a hacerlo con La cocinera de Castamar, basada en el libro homónimo de Fernando J. Muñez, que la plataforma Atresplayer Premium estrena este domingo 21 de febrero, antes de ofrecerla en abierto en Antena 3. Mientras, ella no para: está rodando la secuela de Los hombres de Paco y Los herederos de la tierra y sigue con el doblaje.

La cocinera de Castamar está ambientada en el Madrid del siglo XVIII, pero parece más la corte francesa, con tanta peluca. 

Yo he trabajado más la parte del servicio, así que no me han tocado esas pelucas y esos trajes, sino la cofia. Es una época maravillosa, muy atractiva visualmente.

¿Cómo es su personaje, Clara, la cocinera que da título a la serie? 

Es una superviviente, una mujer que hasta el momento había llevado una vida que no le iba mal, con su padre médico, pero que de repente, por una serie de circunstancias, se queda sin nada, sola, y tiene que encontrar la manera de sobrevivir. Y la encuentra trabajando en la cocina del palacio de Castamar. Es un personaje fuerte y valiente, que además está afectada de agorafobia.

Ese trastorno le dificulta incluso su trabajo.

La agorafobia hace que se vea muy limitada para hacer ciertas cosas. En aquella época, era algo que no tenía ni nombre, trastornos de nervios lo llamaban. Ella no entiende bien lo que le pasa, pero sabe que algo le ocurre porque cada vez que intenta salir fuera siente que se va a morir.

Precisamente es un trastorno que se ha multiplicado con la pandemia y el encierro, igual que otras fobias sociales, así que el público puede entender mejor a Clara.

Sí, después del tiempo que hemos tenido que estar encerrados en casa ha habido un auge de los trastornos de ansiedad, de la agorafobia y de la claustrofobia.

¿Le recomendaron que se leyera el libro en el que se basa La cocinera de Castamar?

No me lo leí. En otras ocasiones en las que he hecho trabajos basados en libros a lo mejor sí que me lo había leído o preferían que me lo leyera. Pero en este caso pregunté y me dijeron que, si no me lo había leído, preferían que empezásemos de cero con los guiones, para ir virgen con el personaje y con la historia.

La serie habla de traiciones y venganzas, pero también de amor. Su personaje vive una historia romántica con el duque de Castamar (Roberto Enríquez).

Es un amor imposible. Ella está pasando por una fase muy oscura y negativa, en la que lo está pasando mal, y se encuentra con el personaje del duque, que también tiene esas sombras. Cuando se encuentran, algo ocurre y, aunque la razón les diga que su historia es imposible porque él es un noble y ella la cocinera, el corazón les dice otra cosa. Hay una lucha entre lo que quieren y lo que pueden o no pueden hacer.

Se está especializando en las series de época. Ha hecho unas cuantas ya.

Sé que he hecho muchas cosas de época, pero creo cada una es muy diferente a la otra. Presente solo tenemos uno, pero épocas hay muchas, así que imagínate la de historias que se pueden contar.

¿Pero siente predilección por este tipo de historias?

Hay algo bonito en asomarse a nuestro pasado y poder abrir una ventana para mostrar cómo se vivía en la época, cómo se hacían las cosas. Por ejemplo aquí, que hago de cocinera, tenía que aprender los utensilios que se utilizaban, porque no es lo mismo cocinar hoy en día que entonces.

¿Es cocinillas?

Sí, no tanto como mi personaje porque ella lo hace muy bien, pero me gusta. Cuando tengo tiempo, me gusta experimentar en la cocina y probar con platos distintos.

Su personaje encuentra el espacio para refugiarse de todos sus miedos en la cocina.

La cocina le da paz. Lo ve como una manera de llegar al alma de las personas, de unirlas. Clara cree que todos deberían tener el derecho a comer igual, con una mesa bien puesta, tanto el pobre como el noble. Tiene esa idea en la cabeza y siempre busca ir un poco más allá, siempre está creando, buscando ingredientes especiales y distintos. Y eso que la miran raro cuando, recién llegada, empieza a ponerle flores a los platos. Nadie entiende eso.

¿Cuál es el sitio que le da esa seguridad a usted?

Cualquier proceso que consista en crear, ya sea cocinar, hacer ganchilllo... Ahora he aprendido a hacer muñequitos de ganchillo, en primavera me pongo a plantar flores... Intento buscar esos momentos que te obligan a centrar la mente en algo concreto, que son como una especie de meditación y me dan paz.

¿Es consciente de que ahora, cualquiera que piense en Isabel la Católica se imagina la cara de Michelle Jenner en vez de los retratos de la época de la reina?

(Ríe) Quiere decir que el personaje caló. ¡Cuánta gente me ha dicho que ha aprendido historia gracias a la serie! Me lo siguen diciendo todavía, y me parece una maravilla. ¡Cuántos padres me han dicho que a sus hijos les entusiasma ahora la historia! Ya con eso me siento feliz.

La ficción española está pasando por una buena racha. ¿Considera que está en su mejor momento?

Después de esta etapa que nos ha tocado vivir y del confinamiento, se ha demostrado que la gente consume muchísima ficción y que es un producto demandado. Estamos en un buen momento y, cuantas más plataformas, más ventanas que abrir.

Antes había ciertos recelos hacia las series españolas por parte de un sector del público.

Pues mira La casa de papel. Hay series españolas que están triunfando por el mundo. Creo que podemos estar orgullosos del trabajo que hacemos.

En La cocinera de Castamar se ha reencontrado con Hugo Silva, pero esta vez no forman pareja, sino que su personaje, Enrique de Arcona, se las hace pasar canutas.

Sí, en esta serie es un poco malo... Eso también ha sido divertido, porque siempre que coincidíamos nuestros personajes se querían, y ahora le tengo que odiar un poco...

También se acaban de ver en el rodaje de la continuación de Los hombres de Paco.

Este regreso para mí está siendo más una colaboración que otra cosa, aparezco en algunos episodios pero no estoy de manera fija porque estaba haciendo La cocinera de Castamar y otras cosas. Casi todos los personajes de los Pacos vamos a estar por ahí.

¿Le ha removido mucho por dentro volver a la serie que la dio a conocer al público?

Ha sido una sensación extraña estar con ellos tanto tiempo después. Ha sido una ilusión recuperar esos personajes, pero era como si hubiéramos terminado la serie ayer.

¿Cómo le ha sentado el tiempo a Sara, su personaje en Los hombres de Paco?

Obviamente, ya no es la Lolita enamorada de entonces. Es una mujer madura que ha evolucionado, que es madre y una profesional.

También está rodando Los herederos de la tierra para Netflix, la continuación de La catedral del Mar. Y allí se ha reencontrado con su otra gran pareja televisiva, el Rodolfo Sancho de Isabel.

Sí, pero no aparecemos en el mismo momento de la serie, aunque el otro día coincidimos porque yo rodaba una secuencia y él hacía la de después. 

Últimamente ha ido encadenado un rodaje tras otro. ¿Pero en algún momento de su carrera ha tenido miedo a que no sonara el teléfono?

La incertidumbre siempre está, forma parte de este trabajo. Me siento muy afortunada porque no he vivido grandes épocas de espera, pero es verdad que cada vez que terminas un trabajo piensas: ¡A ver cuál será el siguiente! Tienes que acostumbrarte a esa incertidumbre, a vivir en el cambio y a convivir con eso.

También tiene el doblaje, en el que trabaja desde pequeña. Y hace poco se ha estrenado con los audiolibros con un clásico, Alicia en el país de las maravillas.

Sí, son distintas ramas de la interpretación. A mí me gusta interpretar y crear, ir tocando todas las ramas que puedo. A veces es un personaje en una serie, que lo interpretas con tu cuerpo, y otras, el doblaje haciéndolo solo con la voz. Lo del audiolibro también lo he disfrutado mucho.

El doblaje lo vivió desde niña en casa, con su padre y luego su hermano dedicándose a ello.

Empecé de pequeñita, pero no con mi padre, sino con otros directores de doblaje que necesitaban una voz de niña para decir una frase, y al final acabé haciendo más cosas. Desde niña me divertía muchísimo y era una sensación increíble estar en una sala de doblaje viendo cine en pantalla grande y ponerle voz a personajes tan chulos: una vez a un dibujo animado, otra en una película que te encanta...

"En 'Los hombres de Paco' Sara ha evolucionado. Ahora es madre y una profesional"

¿Ve las series y películas dobladas o en versión original?

Depende. A veces me apetece más una cosa y otras la contraria, voy cambiando. Lo bonito es tener la opción de elegir en cada momento.

Puso voz a uno de los personajes de la serie de animación de Netflix Memorias de Idhún. ¿Qué opina de las duras críticas contra sus compañeros Sergio Mur, Carlos Cuevas e Itzan Escamilla?

Ahí no me meto. Yo intento hacer mi trabajo lo mejor posible, y entiendo que el resto también. Eso debería responderlo quien tome esas decisiones.

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¿Cree que para las actrices sigue siendo difícil conseguir buenos papeles más allá de los 40? 

Parece que, por suerte, eso está cambiando. Antiguamente era muy difícil, y ahora empiezan a aparecer personajes de mujeres de 40 en adelante que son interesantes y son protagonistas, y que a mí, como espectadora, me interesa verlas. Había una época en la que parecía que había un agujero negro y, de repente, pasabas de ser la jovencita a ser la madre que aparecía de vez en cuando y ya está.