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Villarejo no es James Bond ni tampoco Filemón

Villarejo no es James Bond ni tampoco Filemón
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El excomisario Villarejo lleva desde el pasado viernes sentado en el banquillo del Juzgado de lo Penal numero 8 de Madrid, en el juicio que se sigue contra él, y el humorista y caricato Joaquín Reyes ya le ha hecho la parodia en 'El intermedio' (La Sexta).

Ataviado con su característica gorra y abrazado siempre a una cartera negra con misteriosos documentos, decía: "He trabajado para todos los gobiernos, el de Felipe, el de Aznar, el de ZP, el de Rajoy... Gracias a mí os habéis enterado de movidas muy gordas. Soy el James Bond español". Como apunte sarcástico y cómico es bueno. Pero el personaje es mucho más arborescente.

Tiene razón el humorista cuando dice con retranca que ha trabajado para casi todos los presidentes. Comenzó en los 80 espiando y grabando con rupestres 'cassettes' y vídeos VHS, y ha evolucionado incorporando la formidable tecnología 5K y el sonido FLAC y MP3. Pero discrepo en definirlo como el agente 007 español. No es James Bond, pero cuidado, tampoco es el 'cataplásmico' agente de la T.I.A Mortadelo.

Visto el enorme número de casos en los que ha participado y enfangado, lo suyo es un cóctel con dos ingredientes: 'recontraespionaje' y beneficio propio.

Aquí lo televisivamente tremendo es que precisamente la tele casi nunca ha destapado nada serio sobre él. Las cadenas públicas, con tantísimos buenos periodistas en nómina, apenas trabajan la investigación. Como mucho, cuando informan en los Telediarios y 'Telenotícies', se limitan a reproducir parcialmente, a su gusto, el camino que han abierto los equipos de investigación de diarios en papel o digitales.

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¡Ahh! Los departamentos de investigación de las cadenas públicas, caso de que existan, van con pies de plomo. Son tantos los principalísimos personajes que han contratado o se han relacionado con Villarejo que en las jefaturas de las teles el miedo a que salgan salpicados los que les manejan es enorme. Casos Kitchen, BBVA, Tándem, Dina, los Pujol, Juan Carlos I... "El CNI tapaba las cuentas de los Pujol en Andorra para proteger al emérito", tituló el diario 'Público', por ejemplo, tras entrevistar a Villarejo.

Lo singular de esta máquina de espiar es que trabaja la verdad y la mentira con una habilidad pasmosa. Manipulando lo falso y lo cierto, te hace unos informes a la carta para chuparte los dedos. Un mismo informe lo transforma en inculpatorio o absolutorio, según desee el cliente. Solo es cuestión de dinero.