TÚ Y YO SOMOS TRES

Un ministro se rebela

Abel Folk, ministro de Sanidad en ’La valla’.

Abel Folk, ministro de Sanidad en ’La valla’.

Se lee en minutos

He visto hace pocas horas la entrevista que le han hecho a Pablo Iglesias en 'Al rojo vivo' (La Sexta). Ferreras le preguntaba por las disidencias que van caracterizando al Gobierno de coalición del que él es vicepresidente. Por ejemplo  lo de los migrantes que han mantenido, hasta ayer, hacinados sobre el asfalto del puerto de Arguineguín. El periodista Antonio Maestre le preguntaba también por las divergencias dentro del Gobierno ante las reivindicaciones del pueblo Saharaui. Y Iglesias respondió: «Cuando se producen diferencias entre ministros, el presidente del Gobierno y yo solemos reunirnos, y las aguas se calman». ¡Ahh! Parece que el vicepresidente ha aprendido en un tiempo récord el arte del toreo. No me digan que eso de «El presidente y yo nos reunimos y las aguas se calman», no me digan que no es delicioso. «¡Tenemos Gobierno de coalición para muchos tiempo!» exclamó satisfecho en un momento dado de la entrevista en La Sexta. O sea, saliendo al paso de los que insisten en que esta coalición será muy breve. Decía el socialista Guy Mollet, que fue primer ministro de Francia durante la IV República, quizá el ministro más honesto y austero que nunca han tenido los franceses: «La coalición es el arte de llevar el zapato derecho en el pie izquierdo y que no te salgan callos». ¡Ahh! 

Te puede interesar

No sé si sigue Pablo Iglesias la serie 'La valla' en Antena 3. Acaba de producirse ahí un suceso resaltable. El ministro de Sanidad –interpretado por Abel Folk– se rebela contra el propio Gobierno al que pertenece. Ya no quiere llevar más el zapato derecho en el pié izquierdo. Su Gobierno está impulsando el robo de niños para que hagan la función de conejillos de indias. En este país imaginario de la serie ha sobrevenido una pandemia –tiene mérito la premonición de los creadores– y usan a los niños para hacer pruebas. Muchos mueren. Y el ministro tiene de pronto un rapto de humanidad, de dignidad, de decencia, y hace una alocución televisada a todo el país denunciando el genocidio infantil que su propio Gobierno perpetra. Y citando a Lorca, el segundo acto de 'Yerma', exclama: «Hay cosas encerradas dentro de estos muros que, si salieran a la calle y gritasen, llenarían el mundo». Colosal rebelión la de este ministro. Se ha ganado la admiración del pueblo. Pero el Gobierno ya ha puesto precio a su cabeza.