24 sep 2020

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ENTREVISTA

Marta Milans: «Kika, mi personaje en 'White lines' es pura luz»

La actriz da vida a una mujer liberada, positiva y hedonista que regresa a Eivissa al conocer que ha aparecido muerto su exnovio.

Sònia Parladè

La actriz Marta Milans.

La actriz Marta Milans. / GETTY / PAUL ARCHULETA

Fiesta, suspense, sexo, drogas y alcohol. Todo ello con el sello único de Álex Pina ('La casa de papel', 'Vis a Vis'). Así es 'White lines', la serie de Netflix que gira en torno a la muerte de Axel (Tom Rhys Harries), un DJ inglés que había desaparecido 20 años atrás en Eivissa. Cuando aparece su cadáver, su hermana, Zoe (Laura Haddock), llega a la isla procedente de Inglaterra dispuesta a descubrir qué le ocurrió. El mundo de la noche la obligará a encontrarse con su propio lado oscuro y a descubrir todos aquellos secretos que el entorno de su hermano esconde. La actriz Marta Milans (Madrid, 1982) interpreta a Kika Calafat, la novia de Axel cuando eran jovencitos, que emprenderá con su hermana una búsqueda de lo que pasó. 


-En 'White lines' interpreta a una joven muy unida a Axel, el DJ desaparecido. ¿Cómo es Kika y cómo era su relación con él?
-Kika es el amor de su vida, su novia de cuando eran jovencitos. Cuando aparece el cadáver de Axel 20 años después, ella  está viviendo en Estados Unidos. Vuelve a Eivissa cuando lo encuentran; conoce a Zoe, su hermana, y se hacen amigas por el vínculo de unión de Axel, al que las dos querían mucho. Sus vidas se cruzan y se lanzan a la aventura de intentar averiguar qué es lo que le sucedió, ya que parece que fue asesinado, aunque no está claro. Y eso es precisamente lo que intentarán averiguar.

-A medida que Zoe va indagando en la desaparición descubre mentiras en el círculo de amigos de Axel. ¿También esconde algo Kika?
-Kika esconde cosas que sabía sobre Axel, pero que no comparte con Zoe al principio para protegerla. Aun así, Kika no es un personaje oscuro para nada. Es un personaje muy blanco, una mujer liberada, hedonista, vividora, alegre… Es puro positivismo. Todo ello dentro de un nivel de inmadurez bastante salvaje, porque nunca ha tenido que enfrentarse a la vida seriamente. Siempre ha preferido seguir adelante sin pensar en las consecuencias de las cosas, pero eso la hace un espíritu libre y una persona con la que apetece estar, porque siempre está de buen rollo. 

-¿Colaboran Kika y los demás amigos con la hermana de Axel para descubrir al culpable?
-Lo que ocurre, a parte de un tema único que sale una vez más de la cabeza del genio que es Álex Pina, es una serie también sobre la familia. A Zoe solo le quedaba su hermano y lo perdió, por lo que va a la isla en busca de una respuesta seguida de su padre, que intenta protegerla. La familia de Kika está totalmente destruida, pero esa familia que empieza desmembrada se va reconstruyendo a lo largo de la serie. 

-¿Y los amigos?
-Pasa lo mismo con los amigos de Áxel: en el pasado eran una piña, pero el paso del tiempo les ha separado por muchos motivos. De alguna manera, cuando llega Zoe para averiguar qué es lo que pasó, inevitablemente sus caminos se vuelven a juntar.

-Kika, por su parte es la hermana de Oriol Calafat. ¿Cómo es su relación, más allá de ser hermanos? 
-Su relación no es muy buena realmente. La serie empieza con un desmembramiento total, una relación muy tóxica de Kika con su madre. Con su padre es con el que mejor se lleva. Y con su hermano la relación es inexistente. Está muy rota por circunstancias que se van a ir viendo a lo largo de la serie… 

-A Oriol le da vida el actor Juan Diego Botto. ¿Cómo le ha visto en ese papel? 
Juan Diego,  aparte de que es una grandísima persona y gran amigo, hace un trabajo sublime para interpretar ese papel. Lo pasa fatal toda la serie, y mantener la tónica interpretativa de ese personaje no es nada fácil. Y él lo hace. Es bonito, porque empieza con su relación totalmente rota, van acercándose y, al final, hay una reconexión muy profunda entre los dos. Cuando ves en ficción que una familia tóxica es capaz de curarse de muchas cosas, te das cuenta de que lo que se está haciendo es lanzar un mensaje esperanzador muy bonito para la gente que tiene familias destruidas.

-La familia Calafat está metida en negocios de droga. ¿Cómo lo lleva Kika y hasta qué punto afecta en la relación con su familia?
-A Kika la envían a EEUU con 17 años, por lo que no es consciente del todo. No es que no lo sepa, pero no se quiere dar cuenta de que su familia es un poco mafiosilla. Al volver a la isla y empezar a indagar sobre lo que le sucedió a Axel, descubre muchas cosas de su familia y las digiere como puede. Comparte ese peso con Oriol.

-¿Cómo es la relación de su personaje, Kika, con Zoe?
-Desde el primer momento, cuando se conocen en el aeropuerto, inmediatamente Kika la abraza. Esa es la personalidad de Kika, que es una mujer totalmente abierta y expansiva. Le dice a Zoe: «Yo soy Kika. Era la novia de tu hermano». Zoe no sabía de su existencia, pero crean una conexión muy bonita en la que la única persona en la que realmente puede confiar Zoe es Kika. En la serie, según van pasando cosas, Zoe siempre se apoya en Kika.Siempre.

"Ález pina escribió el personaje a medida para mí. Yo, con él hasta la eternidad"

-White lines va dando saltos en el tiempo. Hay una parte de la trama que ocurre en el 1996, cuando se conoce a los personajes y desaparece Axel, y otra en el 2020. ¿Ha cambiado mucho el personaje de Kika en esos años?
-Sí, con los saltos de año se ve cómo es cada personaje. Kika de jovencita es interpretada por otra actriz, Zoe Mulheims. El cambio de Kika se ve claramente. De más jovencita es pura inocencia y se enamora de Axel, un chico más grande que él mismo, expansivo, muy pillín, con muchas ramas oscuras dentro de su personalidad… Kika no es así, ella es pura luz.
Un verdadero contraste. Sí. Y ese contraste es la razón por la que Axel la quería tanto: era como la pureza, una persona limpia para él. La Kika del presente tiene todavía esas ganas de vivir, esa pureza de alma, pero ya le han dado varios palos en la vida y ha madurado. Se ve un contraste bonito entre el pasado y el presente.

-Usted ya había trabajado con Álex Pina en El embarcadero. ¿Cómo es rodar con él?
-Alguien me dijo que se va a cambiar eso de chica Almodóvar, que ahora va a ser chica Pina. ¡Yo soy chica Pina hasta la muerte! Tengo mucha suerte de colaborar con él otra vez. Además, escribió el personaje de Kika a medida para mí. Yo, con él hasta la eternidad.

-¿Hasta qué punto ha afectado el coronavirus en el estreno y la promoción de la serie?
-Antes habíamos pensado hacer un gran estreno en Eivissa, por ejemplo, pero, al final, no se ha podido hacer nada. Hemos hecho toda la promoción y atendido a la prensa virtualmente, hablando con los compañeros de Inglaterra por teléfono… Al fin y al cabo, no se puede hacer más que aguantar esta tormenta que parece que no termina de acabar.

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