14 ago 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

El fusilador y los que le observan

Ferran Monegal

Disparando contra fotos de políticos.

Disparando contra fotos de políticos.

Este fin de semana La Sexta noche (La Sexta) y FAQS (TV-3) han abordado el tema del taxista fusilero, exmilitar,  que con una escopeta de repetición se ha dedicado a disparar contra la ministra Montero, Pedro Sánchez, el ministro Marlaska, Echenique y Pablo Iglesias,  todos ellos representados con fotos a las que iba fusilando –con munición real– sistemáticamente. Estamos de acuerdo, es tema. Tras condenar la acción del fusilero, consideró Eduardo Inda en La Sexta noche que no se armó el mismo revuelo, ni causó tanta indignación, cuando a Albert Rivera le mandaron a su propio domicilio una foto suya con una bala incrustada en la frente. También citó aquel caso ocurrido en un programa de la Televisió de Catalunya, en que dispararon contra la foto de Juan Carlos I, y consideró que tampoco se produjo la misma conmoción que ahora. Recuerdo aquel programa, en efecto. Fue en el Bestiari il·lustrat de El 33, en abril del 2012. Jair Domínguez empuñaba una pistola y disparaba contra las caras, en forma de diana, de Juan Carlos I, el príncipe Carlos de Inglaterra,  Fèlix Millet y el articulista Salvador Sostres. 

Esa misma noche, en el FAQS de TV-3, también abordaron el tema del exmilitar fusilero. Pilar Rahola también condenó esta acción, pero también advirtió: «Este acto tendrá recorrido judicial, ¡ese sí!, porque han disparado a líderes españoles, ¡alto, poca broma!». Y consideró que en cambio, cuando los independentistas sufren amenazas, hay gran impunidad. Recordó aquel fusilamiento contra un muñeco con la cara de Puigdemont en las fiestas de Coripe (Sevilla). Efectivamente fue en abril del 2019. Aquí se lo conté. Vecinos y vecinas, jóvenes y ancianos, niñas y niños, asistían con pavorosa alegría al fusilamiento de un pelele con la cara de  Puigdemont.

Aquí lo televisivamente meditable es que esa noche dos opinadores de ideología radicalmente opuesta coincidían sin saberlo. Ambas tesis se basaban en la comparación causa-efecto. Consideran –cada uno desde su trinchera– que ante canalladas similares las muestras de repudio son diferentes. Tienen razón. Es francamente triste e inhumano ver al punto de odio al que hemos llegado: ante un fusilamiento –aunque sea sobre foto–  el rechazo depende de la ideología de quien lo observa.