08 ago 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Tapaboca con cremallera: calla y come

Ferran Monegal

Buenafuente, con el regalo de Paz Padilla.

Buenafuente, con el regalo de Paz Padilla.

Despues de casi tres meses Buenafuente ha regresado al plató de 'Late motiv' (#0, Movistar+) y se lo ha encontrado lleno de maleza. Y en vista de que los hierbajos, matorrales y matojos campaban a sus anchas, se ha comprado una autocaravana, una 'roulotte', y se hace la ilusión que está de 'camping' en plena naturaleza. Paz Padilla, que era la invitada de este miércoles, le trajo un regalo: una mascarilla con cremallera. Y le enseñó el sistema: cuando tienes hambre y quieres que te echen de comer, abres la cremallera y comes. El resto del tiempo, cremallera en posición de cierre. ¡Ah! Metáfora perfecta. Más que una mascarilla a mí me ha parecido un tapaboca. Si quieres triunfar en eso que llaman 'el mundo de la imagen y la comunicación', ir hoy en día con el tapaboca puesto es el mejor sistema para mantenerte en el circuito del éxito.

27.118, este es el número de muertos, a día de hoy, que ha causado en España la pandemia. De ellos, muchos miles se han ido con el desamparo y soledad más absolutas, como si fueran hojas secas que se lleva el viento. Y no eran hojas. Eran personas. Con hijos, nietos, familias, de las que no han podido despedirse ni en su hora de la muerte. En el reportaje-documental 'En primera línea' (A-3 TV) ha salido un jefe del cuerpo de bomberos –era de Madrid, pero podía haber sido de cualquier otro municipio– y se ha roto ante las cámaras recordando el trabajo que ha tenido que hacer, en residencias de ancianos fundamentalmente: «Llegabas y te decían: en la habitación 203 está Luciano. Recogíamos personas que llevaban dos días, cuatro días, seis días, muertos. Yo intentaba taparlos con una sábana. Pero te fijas en detalles. Detalles que te recuerdan a tus padres, a tus abuelos...  La gente que está en casa confinada ve la televisión y allí no se ven víctimas, no se ven fallecidos, solo se ven cifras. Yo no he visto cifras, yo he visto a los muertos. Me ha costado relativizar todo esto».

Lazos y flores negras

Lazos y flores negras han colocado en sus pantallas las teles. Y en el Parlamento, en lugar de contrición y vergüenza por todos los muertos condenados a irse como las hojas secas que se lleva el viento, veo a políticos enfangarse en el insulto («Es mucho más digno ser burro de Troya que ser marquesa» (...) «¡Usted es hijo de un terrorista!»). Solo van a su guerra. Eso tampoco lo olvidaremos.