25 nov 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Zulema y Macarena en Almería 'western'

Ferran Monegal

Najwa Nimri y Maggie Civantos en ’Vis a vis’.

Najwa Nimri y Maggie Civantos en ’Vis a vis’.

El títuloVis a vis lo han mantenido, pero todo parecido con Vis a vis es ilusorio. Esta quinta temporada que acaba de estrenar el canal FOX, supongo que habrá desconcertado a los fans de esta serie. Ya no aparecen ni Cruz del Norte ni Cruz del Sur, los establecimientos penitenciarios en donde sucedía todo.

Ahora las reclusas han escampado. Se tuestan al sol del desierto de Almería, allí donde se rodaron tantos espagueti western. Preparan un último golpe. Se  quieren llevar una diadema de brillantes, o sea como aquellas tremendas señoras de Ocean’s 8, pero en clave poligonera. Se refugian en una especie de motel llamado Oasis. En vista de quien lo regenta, parece la versión garbancera de aquel motel que tenían Anthony Perkins y la momia de su madre en Psicosis. Desparramadas por el desierto almeriense, junto a algún cáctus de garden center, quizá pretenden un guiño al Tarantino de Abierto hasta el amanecer. O sea, que en esta ultima entrega de Vis a vis todo nos recuerda a cositas que ya hemos visto anteriormente.

Aquí la que está llevando el peso de esta forzada quinta temporada –y salvándola– sigue siendo Zulema. ¡Ahh! Nawja Nimri es una actriz tremenda. Una personalidad contundente. Atrae. Arrolla. Cautiva de una forma brutal y asalvajada. En este primer capítulo –FOX solo emite uno por semana– protagoniza una escena contra un canalla violador que es uno de los pocos momentos que valen la pena.

Le pega un zapatazo en la boca. Lo deja sangrando en un rincón. Y le suelta entonces: "Dame el móvil, que vamos a jugar al juego del teléfono. Llamaré a cualquiera de los que tienes memorizados y si quien conteste me dice que eres un miserable te vuelo las pelotas". Y acaba metiéndole el cañón de la pistola en la bragueta y le revienta los güevos. ¡Ahh! En casa las escenas en las que no sale Zulema las pasamos con el avance rápido, a toda mecha. Una excepción: cuando aparece Itziar Castro, la formidable Goya, también la miramos con atención.

Veremos lo que nos deparan los siete capítulos que quedan. Visto el primero, cabe certificar que el ADN deVis a vis ha sido alterado en algún laboratorio. No es el cambio de escenario solamente. La esencia carcelaria, ese clima tan atractivo, tan canallesco, tan denso, ha desaparecido por completo. Deseo que al menos consigan robar los diamantes. Zulema se los merece.

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