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Coronavirus regio: 'Cherchez l'argent'

Para el seguimiento del caso del Rey emérito, además de 'Cherchez la femme' hay que añadir 'Cherchez l'argent'

Imagen de Juan Carlos I, en ’El Intermedio’.

Imagen de Juan Carlos I, en ’El Intermedio’.

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Se preguntaban Sandra Sabatés Wyoming en El intermedio (La Sexta) cómo están pasando el confinamiento los reyes, las monarquías del planeta. Y se detuvieron en particular en el rey emérito Juan Carlos I. ¡Ah! En vista de que no se sabe apenas nada sobre donde pasa el aislamiento, se pusieron a seguir el rastro de ese famoso regalo –a su entrañable amiga Corinna– de 65 millones de euros, que de eso si que hay novedades: al parecer parte de esta millonada ha ido a parar a cuentas opacas estadounidenses y otra parte a la compra de inmuebles en Suiza y en Londres. Hombre, seguir la estela del dinero siempre da resultados excelentes. Permítanme un preámbulo. A mediados de los años 70 se emitió en la televisión francesa TF1, en formato serie-culebrón, la adaptación de la novela de Alexandre Dumas (padre)  Les Mohicans de Paris. Se emitía los jueves. Fueron 34 episodios. Tuvo un éxito enorme. En uno de sus capítulos, uno de los protagonistas investigaba las trapacerías de un sujeto muy caradura y sin escrúpulos, y exclamaba: «il y a une femme dans toutes les affaires. ¡Cherchez la femme!».

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¡Ah! Este término, cherchez la femme,  ha devenido con el tiempo en una expresión universal. No obstante, en el caso del monarca emérito, se queda corta. Además del cherchez la femme hay que añadir ¡cherchez l’argent! Y eso es lo que han hecho en El intermedio para que su seguimiento regio tenga éxito. Decía Wyoming, maravillado, imitando una retransmisión futbolística: «¡Qué jugada de pizarra! ¡Tiki taka, tiki taka! ¡Qué manera de pasarse el dinero sin que nadie se entere! ¡Don Juan Carlos es un crack!». Efectivamente.

INJUSTICIA EN ‘GOURMET EDITION’ .– Ni mi canario flauta Papitu, ni un servidor, estamos de acuerdo con el veredicto final de Ven a cenar conmigo gourmet edition (T-5). El Dioni ha quedado el último. No le han dado ni un triste premio de consolación. Es una decisión injusta. Hasta clasista diría yo. El Dioni les abrió las puertas de su humilde domicilio de Moratalaz, paraíso del gotelé, y se gastó los cuartos comprando una docena de carabineros y un kilo de almejas de carril auténticas. Y así se lo pagan. Con razón, al concluir el programa en casa de la hija de la señora CamposCarmen Borrego, el Dioni exclamó: «Yo estaba mejor en mi celda de Alcalá-Meco que en esta cena». Le creo.