31 may 2020

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ENTREVISTA

Joshua Velázquez: "En mi vida he llorado tanto"

El tinerfeño de 28 años se llevó el premio de 'Maestros de la costura' tras presentarse tres veces al 'casting' del concurso de TVE-1

Inés Álvarez

Joshua Velázquez, ganador de ’Maestros de la costura’, con África Peñalver, luciendo su diseño.

Joshua Velázquez, canario de 28 años que opositaba a guardia civil, ha visto cumplido su sueño: ganar la tercera edición de Maestros de la costura  (TVE-1) y coronarse como el mejor de la mejor promoción hasta la fecha. Un sueño que le empujó a presentarse tres veces al casting hasta que logró entrar... y ganar. Manteniéndose siempre fiel a su estilo. Su talento es tan innegable como su carisma. Se siente muy querido. Y no para de llorar...

Si en la semifinal hizo un semiestriptís, esperábamos que en la final, y más ganando, lo haría completo. Nos habría alegrado el encierro...

(Ríe) ¡Qué locura! Puedo decir que soy el primer concursante de Maestros de la costura que se ha desnudado en el plató.

¿Qué ha escrito en la última página de su diario?

Hoy haré un directo en Instagram de Maestros de la Costura y lo leeré. Lo del diario, que tiene por título Los sueños se cumplen, empezó como una promesa a mi amiga Davinia. Y todas las noches no me acostaba sin escribir una página.

¿Qué sintió al ver a la top África Peñalver con su vestido y ser el ganador de la mejor promoción del programa?

Imagínese. La emoción es brutal. ¡Qué decir! Está siendo todo una pasada. Para quedarme yo sin palabras... (Ríe) Aún estoy en estado de shock. Es que llevo tres años intentando entrar en el programa. Eso es ser muy constante.

En el duelo se enfrentaba a una concursante impecable: Begoña.

La rival más fuerte que podía tener. Los dos estilos eran muy diferentes. El jurado lo tenía difícil, porque les gustó también su vestido. Era como dividirse entre el día y la noche. Entre lo elegante y lo más moderno. Lo sobrio y el brillo. Era decantarse por lo que tú sintieras cuando vieras la prenda.

Usted partía de la pedrería y el brilli brilli y por él apostó en la final.

Siempre he sido fiel a mi estilo. Y lo he mantenido hasta los días en que fallaba.

¿Es la personalidad vital para un modisto?

Sin personalidad no haces absolutamente nada. Yo en el concurso cambiaba y hacía muchas cosas que en mi vida había hecho ni me pensaba que iba a hacer; los zapatos, la camisa de popelín, el chándal... Y en un momento de presión sacas lo mejor de ti. Pero tienes que darte cuenta de que tienes que ser fiel a ti mismo. Y que en todo momento iba a decir las cosas a la cara y así lo he hecho. Estoy supertranquilo por eso. No me he quedado con nada dentro. Lo que tenía que decir lo decía dentro y fuera del plató.

No obstante, ha sabido aprovechar un aprendizaje que de otro modo no tendría.

El aprendizaje es lo que me llevo de persona del programa, entre otras cosas. Porque esperaba llevarme los compañeros, la experiencia. Pero lo que me llevo sin duda alguna es el cariño de la gente. Son muchos mensajes, cada semana se triplicaba mi número de seguidores. Me he sentido muy arropado. Si salía un mensaje hablando mal de mí en las redes, salían muchos otros defendiéndome. Más de 100 comentarios en una publicación dando la cara por mí. Peleándose.

¿Percibía ese cariño dentro del programa? Porque cómo lloraba de emoción Lorenzo Caprile con usted...

Tengo contactos con las cocineras, con los chicos de la limpieza, los redactores, los cámaras, los jueces... Con eso se lo digo todo.

Ha demostrado ser muy buen compañero. Ayudó a su rival con la bordadora en la final.

Si. Se le trabó y si no hubiera llegado yo, no hubiera podido bordar, porque se le había desconfigurado y la tuve que configurar completamente. Y si no había bordado, no la valoraban. Y sin valoración, no ganaba.

Ella, agradecida, gritaba: “¡Tiene que ganar Joshua, tiene que ganar!”.

Y yo la miraba con lágrimas en los ojos diciéndole: ¡muchas gracias!

¡Cómo le apoya su padre!

Mi padre, desde que empecé en el mundo de la moda, ha estado apoyándome siempre y diciéndome: “ Venga, cose, diseña... Haz cosas, no pares, no te estanques. Sigue creciendo...”. Una de mis ilusiones era verlo en el plató, lo que no me imaginaba... Mire, me lo estoy imaginando, hablando con usted, y ya estoy llorando... En mi vida he llorado tanto.

En la polémica con el vestido de la Pedroche de Pronovias él le dio un gran consejo.

Sí, se dijo que un vestido de las Campanadas era un plagio de un vestido mío y salió en la prensa de todo el país. Me empezaron a llamar de programas durante dos meses. Incluso de Sálvame para ir y llevame el vestido y todo. Pero mi padre me dijo: “Pan para hoy y hambre para mañana”. Habría sido un poco circo.

Al ganar dijo: hoy es el primer día del resto de mi vida. Ya habrá dicho adiós a las oposiciones a la Guardia Civil.

Es que no es simplemente una frase. Fue el primer día desde el 20 de diciembre en que gané. Y, si, he dejado mis oposiciones al 100%. Después de pasar por un casting de 13.000 personas, y haberme presentado durante tres años... Si me llegan a decir que no...

Eso sí que son unas oposiciones.

En el primer casting me dijeron que no; en el segundo, que no, y en el tercero entré, concursé... y gané.

¿Cree en el destino o más bien en el esfuerzo?

Destino o casualidad, no lo sé. Lo que sabía es que iba a entrar, tarde o temprano. ¿Sabe lo que pensaba? Entre yo y el premio, no ya el económico, sino el máster, hay 11 personas; luego, 10, 7... Y en la final, una. Siempre visualizaba que entre la meta y yo había personas y a base de trabajo se iban a quitar una a una de delante.

Y cuando ese momento llegó, no se le veía nervioso.

Lo estuve antes y después de cosido. Pero ¿durante el cosido? Disfruté mucho. Aunque luego... Se lo decía a Macarena Rey, de Shine Iberia, que me sentí queridísimo. Y no podía paraba de llorar. Como cuando no puedes parar de toser, igual.

¿Y qué hará con los 50.000 euros?

Le mentiría si no le dijera que me voy a dar un capricho. Cuando salgamos de esto, lo primero que voy a hacer es pegarme un viaje. Y luego, como siempre, a seguir trabajando, estudiando y saliendo adelante. Sin más.