10 jul 2020

Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

Un Papa que, antes que odio, prefiere ateísmo

Ferran Monegal

El papa Francisco, en ’Lo de Évole’. 

El papa Francisco, en ’Lo de Évole’. 

Ante los miles de muertos que está causando el virus, ante esta absoluta desprotección de la humanidad en su conjunto, Jordi Évole (Lo de Évole, La Sexta) ha llamado por Skype al representante de Dios en el mundo. Ha sido una llamada oportuna. Le ha preguntado: «Ante una situación como esta, ¿duda usted de la existencia de Dios?». Y el Papa contestó: «¡Evidente! Nadie está exento de las tentaciones existenciales. En mi vida dudé, sí, alguna vez, pero en estos momentos, no». ¡Ah! Preguntarle al Papa si alguna vez ha caído en la tentación del ateísmo es trascendente. Este Papa tiene ideas propias sobre el sentimiento ateo. Es admirablemente heterodoxo al respecto. En la primera audiencia vaticana del año 2019, por ejemplo, celebrada el 2 de enero, lanzó esta frase: «Mejor ser ateo que ir a la iglesia con odio». ¡Ah! El odio. Que tristemente actual es esta palabra. Recuerdo que la caverna se tiraba de los pelos al oír hablar al Papa de ateísmo en aquella audiencia. Pues aplaudamos a Francisco desde aquí. En toda la conversación con Évole no ha mencionado la palabra rezar en ningún momento. Ni una sola vez. No ha recurrido al fácil y piadoso recurso: «Encerraos en casa y rezad el rosario  / Solo nos queda rezar» o cosas así. En cambio, nos habló de los seres humanos invisibles, «esos que ahora hemos descubierto» -nos decía-, «cuando un guardia le dice a uno: ‘¡Váyase a casa!’, y este  le contesta: ‘¿Qué casa? No tengo casa. Mi casa es la calle, mi casa es aquí’». Y añadía: «Esta gente existe, Jordi, y ahora nos estamos dando cuenta». ¡Ah! Celebro esta conversación con el Papa, que ha rematado Jordi con un punto de picardía cuando le comentó: «Bueno, que algún cardenal esté aislado seguro que será un descanso para usted»,  y el Papa respondió: «¡Qué malo es usted, Jordi!» y reía con enorme simpatía.

También habló Évole con la filósofa Marina Garcés. Dijo una cosa televisivamente relevante: «Se abren pantallas en las casas, nos enseñan su rincón de lectura, sus cuadros, su confort, lo bien que se lo montan, los juegos con los niños...  En esta crisis también hay clases, Jordi». ¡Ah! Hace diana esta filósofa. Eso mismo comentaba Joan Coscubiela hace pocos días en un tuit «Vemos pisos amplios, cantidad de ordenadores, cocinas grandes....», y añadía: «Eso son las casas de solo una parte de la ciudadanía». Meditable apunte, sí.