25 oct 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Una cara bonita

Ferran Monegal

Patricia, directora general del Elche CF.

Día Internacional de la Mujer. Reflejos violetas en la tele. Este año, más violeta que nunca. En Liarla Pardo (La Sexta) una mesa de señoras junto a Cristina. Quisiera resaltar particularmente a una. Patricia Rodríguez Barrio, directora general del Elche Club de Fútbol. ¡Ah! Interesante. Una mujer con altísimo cargo directivo en un microcosmos tradicionalmente, casi exclusivamente,  masculino. Le pidió Cristina que contase alguna anécdota, algún momento meditable, paradójico. Patricia esbozó una irónica sonrisa y dijo: «En mi primera reunión directiva (todo hombres menos ella, casi seguro) lo primero que escuché fue esta exclamación ‘¡Vaya, por fin una cara bonita!’. Es decir, mi currículum no interesó en absoluto. Parece que lo único que yo aportaba era una cara bonita». ¡Ah! La cosificación de la belleza como único atributo femenino, como advertía aquí mismo, en EL PERIÓDICO, el pasado viernes, Sandra Sabatés, con enorme puntería. Efectivamente. Conlleva un doble fondo esta anécdota vivida por Patricia: dado que tu currículum no interesa, ni tus aptitudes, tienes el doble esfuerzo de tener que demostrar que vales para el cargo, y que no estás ahí solamente por ser eso, una cara bonita.

NACER Y PARIR EN WAD-RAS .– En su saga de visitas carcelarias, Jordi Évole se ha detenido esta semana en Wad-Ras, prisión de mujeres. Decía una reclusa: «Nací aquí. Mi madre estaba aquí encerrada y me parió aquí. Yo también he tenido aquí, en la cárcel, a dos de mis hijos. De niña me preguntaba: ¿por qué nunca he tenido una madre que me lleve al colegio? ¡No quiero esta vida para mis hijos!». Estoy siguiendo con gran escepticismo esta nueva temporada de Évole. No le veo el punto de profundidad y trascendencia que pretende con su periplo carcelario, intentando emular, sin conseguirlo, aquella Cuerda de presos que realizó hace 25 años Jesús Quintero.  Pero esta visita a Wad-Ras por fin ha tenido un sentido. Esta reclusa que nació entre rejas y que a su vez ha parido entre rejas no es una anécdota. Es un hecho trascendente. Si los niños no son culpables de los pecados de los padres, ¿por qué les condenamos a nacer en un penal? Es muy canalla que lo primero que vean los ojos de un recién nacido al llegar a este mundo sea a su madre, y a él mismo, rodeados de rejas y de alambradas con pinchos.