02 abr 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Sexo caníbal en familia: el suegro y su nuera

Ferran Monegal

El capo Arteaga y su hijo (Vivir sin permiso). 

Toda buena serie de narcotraficantes y capos de la droga debe tener también ingredientes de sexo bárbaro y feroz. Ahora mismo en Vivir sin permiso (Tele 5) acaba de estallar una variante que podríamos llamarla sexo caníbal en familia. Al margen de que se han reunido en Galicia tres clanes potentísimos (los Bandeira, los mejicanos Arteaga y los colombianos Santos) y andan a tiros por el control de un cargamento de varias toneladas de cocaína, al margen de estra trama, lo que está ocurriendo con los Arteaga, padre e hijo, es de un tremendismo sexual de primera categoría. Se lo resumo: de la misma forma que el hijo se acostaba  con la esposa de su padre –hasta que acabó matándola y enterrándola en el bosque– ahora se entera de que su padre se cepilla a su nuera, o sea, a su esposa, con la que se acaba de casar. ¡Ah! La escena entre los dos es de agarra pan y moja. El padre le dice: «Me estoy cogiendo a tu mujer porque es demasiada hembra para ti». Y el hijo le responde: «Bueno, no me importa. Yo también me chingaba a la tuya». Hombre, yo creo que estos dos acabaran sacándose las entrañas –caso de que les quede alguna– directamente con las uñas, pero como escena cafre no tiene desperdicio.

No confundir el canibalismo sexual en familia con el incesto. Para que haya incesto debe haber consanguinidad, por ejemplo en Juego de Tronos cuando Cersei Lannister y su hermano Jaime Lannister se pasaban el día fornicando como mandriles. El incesto era habitual entre los grandes personajes del mundo antiguo. En el Génesis se cuenta que el sobrino de Abraham, que se llamaba Lot, fue emborrachado durante dos noches consecutivas por sus hijas para acostarse con él y así poder tener descendencia. Hay que comprender a las hijas: al parecer  no encontraban novio ni a tiros, y temían morir sin haber perpetuado la estirpe. De aquel incesto surgieron dos ramas, dos sagas, fundamentales en la historia del mundo: los moabitas y los amonitas.

El caso de los Arteaga es distinto: partiendo de la autocracia más absoluta el capo canibaliza y somete a todas las personas de su clan, de su mundo. En el circuito de la telepornografía y canales triple X hay una película famosísima que lleva por título Mi novio no lo sabe, pero el que me pone es mi suegro. ¡Ah! Es muy posible que se hayan inspirado en ella los guionistas de Vivir sin permiso.

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