22 feb 2020

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ENTREVISTA

Carles Porta: "La muerte es muy delicada, pero si la tratas con cariño, es agradecida"

El periodista especializado en asesinatos ha llevado el programa de 'true crime' 'Crims' de Catalunya Ràdio a TV-3

Inés Álvarez

Carles Porta, presentador y director de ’Crims’ (TV-3).

Carles Porta, presentador y director de ’Crims’ (TV-3). / JORDI PLAY

Carles Porta (Vilasana, Lleida, 1963) empezó a ver la cara de la muerte de cerca en el diario Segre, cuando era redactor de sucesos, y luego como enviado especial de TVC en los conflictos bélicos de Bosnia, Ruanda, Kosovo y Oriente Próximo. Luego vinieron los libros sobre crímenes célebres y la radio. En Catalunya Ràdio narra, desde el 2018, los asesinatos más famosos ocurridos en Catalunya en el programa 'Crims', que ahora se ha llevado a TV-3Aunque trata con la muerte, asegura que uno nunca se acostumbra a ella. 

En Crims aplica la manera de narrar de la radio.

Sí. Pero la tele requiere unas imágenes y cuesta obtenerlas. Nuestra sociedad no está acostumbrada al true crime, al relato de historias verídicas con esta perspectiva y, por tanto, los Mossos, Polícia y Guardia Civil no las han guardado imágenes, o les cuesta dejarlas. Con lo que ha requerido buscarlas, ponerles orden y convencerles para que nos las cedieran. 

Es lo que pasa por ser pioneros en este género en Catalunya.

¿Pioneros? Yo hago lo que me pide el cuerpo. Hace un tiempo escribí libros, después hice radio y ahora explicamos estas historias para la tele, todo de una manera determinada. Si eso es ser pionero, fantásico, pero no era esa la voluntad. 

¿Cómo evitan cruzar esa línea fina que lleva al sensacionalismo?

Ese es un gran reto. Estas historias están en la calle. No son exclusivas. Aquí lo particular es la mirada. Y su objetivo es no llegar nunca al sensacionalismo. Porque tratamos un material delicadísimo, la muerte, que es muy fácil de convertir en espectáculo. Ha habido un esfuerzo de que no sea así: que sea un elemento narrativo. No un show, no un morbo.

Pero si la intención es entretener, es difícil que no cree morbo.

Depende. Yo soy muy consumidor de true crime de Netflix, HBO, Movistar, y si está bien hecho no lo hay. El morbo es otro género. Lo que realmente engancha es la historia, la narración, la psicología de los personajes, intentar reproducir aquel ambiente, aquel entorno, aquellas circunstancias... Para hacer eso no necesitas morbo. Si lo causas, no lo estás haciendo bien.

Que sean historias muy cercanas tiene un plus de un interés, pero es más delicado.

Hemos sido muy respetuosos con las víctimas y por eso hemos buscado casos que se hubieran explicado otras veces, para que las familias no tengan sorpresas. No enseñamos nada que pueda herir, no explicamos nada que pueda perturbar.  Sí que es cierto que el volver a recordar estas historias molestará a las familias, algo que me sabe mal y les pido disculpas.  Pero, insisto, no son historias mías, ni de las familias, sino de la sociedad. Este es un debate digámosle ético o moral infinito. Porque, según cómo nos lo planteemos, tendríamos que cerrar los medios de comunicación mañana. 

En Crims la investigación prima a la ficción.

Hay muchísima investigación y trabajo de documentación. La cantidad de ficción es muy pequeña y enormemente elegante. Hay figurantes, no hay actores con diálogos. Y las dramatizaciones buscan crear situaciones, ambientes, .. no reconstruir crímenes. Establezco una diferencia entre la dramatización y la reconstrucción. No reconstruimos cómo se ha producido un crimen. Llegamos a un punto en el que decimos hasta aquí y que la gente se lo imagine.

La música también es importante. 

Es tan importante como peligrosa. A veces una determinada música te hace pasar la raya. Según cuál es para tontos.

¿Cómo han logrado que los mossos expliquen las cosas?

A la Divisió de Investigació Criminal (DIC), le ha costado mucho, pero una vez han abierto la puerta se han portado de maravilla. Y los mossos han perdido el miedo. Son gente que no había hablado nunca delante de las cámaras. Solo lo hace el portavoz y como un atestado, porque son casos recientes y tienen miedo de romper sumarios. Aquí no, son casos muy lejanos;  aquí lo pueden explicar todo.

Sorprende que hablen de una manera tan cercana...

Eso es fruto de picar piedra. Es pedagogía. Dímelo así, dímelo asá. Hay muchas horas detrás de cada entrevista. A veces les dejas soltar el atestado y luego les dices: "Vale, muy bien. Pero ahora comencemos". No son entrevistas, son conversaciones.

¿El oyente de la radio encontrará casos nuevos?

En la tele hemos tenido más tiempo para investigar y tenemos elementos nuevos: como son las imágenes y más testimonios. Después, la historia no es exacta, la hemos explicado con matices nuevos y  es como si te las explicaran de dos formas diferentes. Y de la tele a la radio, esta te da una historia con un enfoque relativamente diferente y un consumo diferente. La tele no la puedes llevar a correr, por ejemplo.

¿La ve en una plataforma?

Creo que sí. Aunque yo ya tengo bastante trabajo con acabar los capítulos. Que las teles y los productores vendan lo que quieran. Por calidad, podría. A mí lo que me interesa de verdad es que la gente vea la serie, se lo pase bien y considere que la tele pública se gasta el dinero adecuadamente

¿Esa manera de mirar a la muerte de cara tiene que ver con su experiencia en conflictos bélicos?

La muerte de cerca la empecé a ver a finales de los años 80 en el diario Segre, porque me tocaba hacer de redactor de sucesos. Y en aquella época teníamos unos escáners que nos avisaban de los accidentes de tráfico y de otros hechos y llegaba antes que las ambulancias. Pensaba: un día encontraré a algún conocido y le tendré que socorrer yo. O sea, que la muerte la he visto muchas veces durante mucho tiempo. Y siempre sorprende. Uno nunca se acostumbra a la muerte. 

¿Qué  ha aprendido?

¡Uf, eso daría para hacer un máster! Desde el punto de vista humano, aprendes que hay que tener una persisntencia y una delicadeza a la hora de tratar a la gente. Y yo he aprendido que la muerte es muy delicada, pero si la tratas con cariño, es agradecida. La historia que hay alrededor de la muerte. Profesionalmente, que no debes hacer proyectos tan intensos y tan rápidos, porque envejeces en seis meses lo que correpondería a siete años de perro.

¿Cuánto tiempo le ha robado?

Una bestialidad. Por ahora se han hecho 60 y 70 entrevistas y la más corta era de dos horas. Y después hay que convencer para que te dejen las imágenes. Hay un montón de horas detrás. Y luego está el montaje, lo que no es fácil. Y aún quedan capítulos por grabar.

¿Llega a entender a los asesinos?

Uno de los objetivos del capítulo 11º, Perquè matem?, va por ahí. Yo lo que pido es que el espectador lea entre líneas. Porque no solo hemos explicado el crimen, también lo hemos contextualizarlo, le hemos  dado back ground. Hay la obviedad del relato básico, pero hay mucha subtrama y mucha intención detrás de cada frase, de cada silencio.

¿Les quedan muchos casos por tratar?

Por suerte para los narradores y por desgracia para nuestra sociedad hay muchos. En Catalunya tenemos 40 crímenes al año, mínimo, de los cuales  más de 20 son narrativamente hablando muy interesantes. Hay historias muy potentes. En Catalunya Ràdio llevamos 60 o 80 crimenes y no acabaríamos.  Sebastià Bennassar, que es un gran amante de la crónica negra, escribió el libro 501 crímenes que tienes que conocer antes de morir. ¡Son 501! Hay mucha oscuridad en la vida. Sobre todo en la política.