30 sep 2020

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alumno aventajado

Carlos Cuevas: "No me gusta enseñar mi cuerpo de manera gratuita"

"Me gusta mi personaje porque la caga constantemente", explica el protagonista de la serie de Movistar+ 'Merlí: sapere aude'

Marisa de Dios

Carlos Cuevas, protagonista de ’Merlí: sapere aude’.

Carlos Cuevas, protagonista de ’Merlí: sapere aude’. / MOVISTAR+

Puede que Ricardo Gómez, el Carlitos de 'Cuéntame', sea el ejemplo más claro en la televisión española del actor al que la audiencia ha visto crecer en la pantalla, pero su gran amigo Carlos Cuevas (Montcada i Reixac, 1995) no le queda a la zaga. Desde que debutara en el 'Ventdelpà' de TV-3 con solo 9 años, no ha dejado de encadenar proyectos, pero, sin duda, el personaje que más le ha marcado es el inconformista Pol de 'Merlí', que ahora ha cogido el testigo de su mentor y protagoniza el 'spin-off' de la serie de TV-3 en Movistar: 'Sapere aude'.

Pol ha llegado ahora a la universidad para estudiar Filosofía, precisamente en la misma aula de la UB en la que usted ha cursado Estudios Literarios. ¿Se ha sentido muy reflejado en el personaje? 

¡Sí! En la clase en la que rodábamos la serie he aprobado, he suspendido... No he acabado la carrera, estoy entre tercero y cuarto, pero la acabaré. Recuerdo mi primer día de universidad: había quedado con un amigo y no se presentó, así que estaba solísimo. Y a Pol le pasa lo mismo en la serie.

'Sapere aude' nos muestra a un Pol diferente. Comienza con el duelo por Merlí y por primera vez experimenta el amor sin ser correspondido. 

Recuperar a Pol ha sido muy bonito, aunque teníamos claro que no podíamos perder su espíritu, pero teníamos que dar un pasito más respecto de la madurez, incorporar el duelo por Merlí y hacer un personaje vulnerable y maleable a las situaciones que vivía.

Su personaje va descubriéndose a sí mismo a la largo de la serie, incluso a nivel sexual. ¿Lo ha llegado a entender usted? 

Sí, pobrecito, que se le ve todo aunque él no lo acepta. Viene del instituto, donde tenía un rol muy marcado, y le cuesta salir de esos márgenes, asumir su propia condición y sus incongruencias. Me gusta mucho porque es un personaje que la caga constantemente.

Si tuviera que elegir, ¿se queda con 'Sapere aude' o con 'Merlí'? 

Con la primera, no porque la protagonice yo, sino porque los ojos de Pol son los del espectador y empatizas más con él. Además, como hay menos personajes, puedes desarrollarlos mejor.

¿Qué queda del profesor Merlí en el Pol de 'Sapere aude'? 

El espíritu de querer conocer, reflexionar, las ganas de ser un buen profesor, un profesor que no sea institucional, sino irreverente, que plantee las clases como un debate vivo, que no juzga... Merlí tenía muchos defectos, igual que Pol, pero sobre todo no juzgaba a nadie. 'Merlí' es una oda a la reflexión, al pensamiento, a la crítica, un elogio a la duda.

Pol es, además, uno de los pocos protagonistas bisexuales de la ficción española. ¿Qué respuesta ha tenido del colectivo LGTBI?

Es brutal que tanta gente haya dicho que ha salido del armario gracias a la serie o que se haya sentido reconfortada con el discurso de Merlí, que haya padres que se hayan acercado a sus hijos e hijos que se hayan acercado a sus padres... Eso es tremendamente satisfactorio como actor. Yo no soy sacerdote ni hago ponencias, pero si un trabajo puede ayudar a alguien que me cae bien, como el colectivo LGTBI, bienvenido sea. Pero el premio es de su creador, Héctor Lozano.

La serie es también una reivindicación de las carreras de Letras. 

Yo he estudiado Letras, donde tenemos mucha Filosofía. De hecho, cuando hice el primer casting para 'Merlí', estaba en segundo de carrera, y pensé: ¡una serie sobre Filosofía cuando yo estoy estudiando Literatura! Lo bueno de esta serie es que hace pensar. He conocido a muchos autores gracias a 'Merlí' y he revisitado otros. Es una serie en la que creemos, no es un proyecto más. En mi caso, no la hago como mercenario.

'Sapere aude' incluso le saca el punto irónico al incierto futuro que auguran a los estudiantes de Letras, cuando uno de los profesores le dice a sus alumnos: "¡Bienvenidos a una carrera sin salidas!". 

Yo nunca me he querido dedicar de manera profesional a la literatura, pero la he entendido siempre como un complemento a mi trabajo de actor. Siempre he pensado que cuanto más pudiera leer, mejor actor sería, más contextos conocería y más capas podría analizar de un texto. Seguramente el mercado laboral es pequeño, pero yo prefiero ser un buen profesor de Filosofía que un mal banquero.

El sexo es otro de los temas importantes de la serie, con escenas subidas de tono. La audiencia no volverá ver igual un rotulador fosforito tras la escena de la triple masturbación. ¿Cómo fue rodarla?

Hay dos baremos. Uno, la confianza que tengo con Héctor Lozano y el equipo. Y la otra, mi preocupación de que las cosas se hagan bien. Por lo tanto, cuando leo estas escenas, lo primero que hago es hablar con los responsables de rodarlas y mirar cómo lo haremos. Porque no me gusta enseñar mi cuerpo de manera gratuita y, con mi agente, tengo cláusulas importantes con ese tema. Pero considero que, cuando es necesario por la trama y explica cosas del personaje, está justificado. 

¿Qué explica esa escena de Pol?

Habla de un descubrimiento del personaje, de su atrevimiento personal, narra la primera vez que hace algo, explica lo que siente respecto de otro personaje... Así que no es una escena gratuita. Además, confiaba plenamente en el criterio del director, Menna Fité, y del director de fotografía, Joan Benet. Sabía que lo harían de forma fantástica y con una luz elegante.

Empezó en la tele con 9 años. ¿Se siente el 'Boyhood' catalán?

Ahora soy el Pol de Merlí, pero durante años fui el Biel de 'Ventdelplà'. Lo que me gusta es que me habéis visto crecer en diferentes personajes. ¡Espero llegar a ser un día un actor canoso que sigue trabajando!