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2019, el año de las historias LGBTI en televisión

Un estudio estadounidense revela que el 10% de los personajes de las series son no heterosexuales

Marisa de Dios

Las protagonistas de la serie ’L: Generación Q’. 

Las protagonistas de la serie ’L: Generación Q’.  / MOVISTAR

Hace unos días, cuando Movistar+ presentó 'Merlí: sapere aude', Carlos Cuevas, el actor que da vida al inconformista Pol Rubio, quiso resaltar que era "una de las pocas ficciones españolas con un protagonista bisexual". Otra serie de la plataforma de Telefónica, 'Skam España', ya tenía a otro personaje principal que mantenía relaciones tanto con chicos como con chicas, Cris (Irene Ferreiro). Esta tendencia a incorporar papeles con una mayor diversidad de orientación sexual es algo global que abandera, sobre todo, la televisión estadounidense, con un año 2019 que ha traido la mayor representación de la comunidad LGBTI en la pequeña pantalla.

Según un informe de la asociación GLAAD (siglas en inglés de la Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación), que ha analizado 879 personajes regulares de la actual temporada televisiva que aparecen en los canales tradicionales, de pago y en las plataformas de 'streaming' de EEUU, el 10,2% de ellos son no heterosexuales, el mayor porcentaje que esta asociación ha contabilizado desde que empezara a elaborar este estudio, hace ya 15 años.

Series como 'Pose', con el mayor elenco de actores transgénero que nunca se hayan visto en una ficción; 'Batwoman', que ha hecho historia con la primera superheroina lesbiana; 'Euphoria' y 'The politician', con personajes interpretados por jóvenes actores 'trans' como Hunter Schafer y Theo Germaine'L: Generación Q', la secuela de una serie pionera a la hora de mostrar la vida de un grupo de amigas lesbianas de Los Ángeles; 'Work in progress', coproducida por Lilly Wachowski y con una protagonista (Abby McEnany) que se define como "bollera queer", y 'Sex education', con bastantes adolescentes gais, son algunos de los ejemplos de las ficciones que más han aportado este año a la visibilidad de la comunidad LGBTI.

Theo Germaine y Abby McEnany, en 'Work in progress' / movistar+

Y eso sin contar todavía con producciones como 'AJ and the queen', la primera serie de RuPaul para Netflix, que llegará a la plataforma el próximo 10 de enero, y en la que el artista que cantaba aquello de 'It's rainning men' hace de una 'drag queen' que recorre EEUU en una autocaravana acompañada de una deslenguada niña.

En España, también tenemos unos cuantos ejemplos aparte de 'Merlí: sapere aude' y 'Skam', como 'Las chicas del cable', 'Amar es para siempre' y 'Paquitas Salas', que en su tercera temporada ha incluido el debate de la elección de una actriz 'trans' para ese tipo de papeles.

Creadores como Greg Berlanti, Lena Waithe, Ryan Murphy y Shonda Rhimes son los que más priorizan la inclusión en sus 'shows'. Entre ellos suman el 14% de toda la representación LGBTI gracias a sus 22 series que están incluidas en el estudio de GLAAD, asociación que defiende desde hace 24 años la presencia de personajes no heterosexuales en la industria del entretenimiento. 

Ruby Rose, en 'Batwoman' / hbo

Un único personaje asexual

El estudio ha contabilizado 120 personajes no heterosexuales (entre regulares y recurrentes) en las series de la temporada 2019-2020 en las cadenas de televisión tradicionales de EEUU (15,4%), 215 en los canales de cable y 153 en las plataformas, creciendo significativamente en estas últimas el número de 'trans', pasando de 26 a 38 en un año (21 mujeres, 12 hombres y cinco no binarios). De ellos, 31 (el 82%) están interpretados también por actores que no se identifican con el sexo que nacieron. En el 'streaming', Netflix es la plataforma más 'gayfriendly' y Showtime en el cable, mientras que solo hay un personaje asexual en todo el catálogo, Todd Chavez en 'BoJack Horseman', serie de animación de Netflix que se despedirá definitivamente a finales de enero.

Para el 2025, GLAAD ha marcado el objetivo que los personajes LGBTI sean el 20% y que, al menos, la mitad no sean blancos. "Estos dos pasos son movimientos clave para garantizar que el entretenimiento refleje el mundo en el que se crea y la audiencia que lo consume", señalan.