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TÚ Y YO SOMOS TRES

Puede morir aquí mismo, no se lo pierdan

Ferran Monegal

Riesgo grave de un escapista en ’Got talent’.

No se consiguen los notables índices de audiencia que logra cada semana Got talent España mezclando solamente una sucesión de varietés. Hay que añadir dos ingredientes básicos, que Tele 5 sabe trabajar con especial virtud. Uno es el frikismo. Incrustar un friki que provoque el despiporren de los que consumen este tipo de televisión, es un pasaporte al triunfo. En 2017, por ejemplo, hicieron ganar este concurso a una criatura estrafalaria y patafísica llamada El Tekila. Eso de potenciar lo estrambótico ya nos lo enseñó hace muchos años Chicho Ibáñez Serrador, cuando hizo debutar en El semáforo (1995, TVE-1) a la extravagante pareja Cañita Brava y José Failde. El otro ingrediente que trabajan en Got talent, al unísono, es el espanto, el morbo del susto, el miedo, la angustia. O sea, lo que ya nos advertían hace medio siglo en La Codorniz: tiemble después de haber reído. La risa, seguida de una buena tragedia, en la tele es una combinación imbatible.

Esta semana, nada más comenzar el show, nos lanzaron un aviso –un anzuelo, como dicen en el medio televisivo– para mantenernos en vilo: «El escapista Pedro Volta va a repetir aquí, ¡el mismo número con el que hace un año estuvo a punto de morir!». ¡Ah! El frenesí de asistir a una tragedia atrae mucho. Y, efectivamente, el escapista Pedro Volta repitió el número (tipo Houdini) que realizó hace un año en Navacerrada, sumergido en un depósito de agua, atado con una camisa de fuerza, y que le provocó cuatro minutos de parada cardiorrespiratoria. «Estoy preparado para la muerte, porque ya he estado en ella», nos decía el escapista. Volta no murió en su intento, por fortuna,  pero al menos el programa tuvo una alegría: le sobrevino algo gravísimo, quizá una apnea, cuando estaba sumergido, y varios socorristas le tuvieron que sacar, dramáticamente, de la piscina.

¡Ah! En el circo clásico un buen jefe de pista sabía incentivar los números de los trapecistas advirtiendo del riesgo que corrían sus vidas. O de la fiereza de los leones, que de un solo zarpazo podían arrancar la cabeza del domador. Eran observaciones que ponían los pelos de punta, sí, pero estaban hechas con estilo. Y con sabiduría. En la tele se ha perdido la modulación artística. Se ha evaporado el estilo. En la tele el show garbancero todo lo cubre. Y lo digo con todos los respetos hacia el escapista.