03 abr 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Coronel Baños: Goebbels sigue aquí

Ferran Monegal

Nos mienten hasta con fotografías (Cuatro).

No lo llamen fake news, que es una palabra que hasta parece que tiene un cierto glamour. Llámenlo sencillamente mentiras, trampas, falsedades, embustes. El coronel Pedro Baños (La mesa del coronel, Cuatro) acaba de hacernos un programa importante sobre cómo nos manipulan a base de construir noticias falsas, relatos falsos y grandes mentiras. Y cómo nos bombardean con ellos desde los medios de comunicación, redes y pantallas de teléfonos incluidas.  Baños ha rescatado, por ejemplo, el decálogo que creó Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, sobre cómo influir en las masas y abducirnos. Veamos cuatro de sus mandamientos. La simplificación: todos los contrincantes o discrepantes se deben condenar bajo un nombre común: son los malos, los enemigos. La orquestación: la masa es tonta, idiota, de modo que hay que lanzarles pocas ideas, sencillitas, y repetirselas continuamente. El silencio: hay que tapar, prohibir, cualquier disidencia o reflexión crítica; el disidente es malo para la patria. La unanimidad: convencer de que la opinión que nos inculcan es la única buena y es la que desea toda la gente buena del país, o incluso del mundo. ¡Ah! Viendo algunos programas e informativos de la tele, este estilo no parece de 1940,  sino de hoy mismo. Además, el sistema Goebbels, con los años, se ha perfeccionado mucho. Ahora se añade la técnica de la emoción para evitar la reflexión. Se construyen relatos falsos que emocionan, y se consigue anular la actitud analítica. Advertían en el programa que esto lo ha trabajado bien el Nobel de Economía Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio. El pensamiento rápido es emotivo, el lento es reflexivo. Nos quieren instalados en el rápido, permanentemente. En la red ya lo han conseguido.

Es tan potente la trampa y la mentira que ya no nos podemos fiar ni de lo que vemos. Baños sacó una fotografía del principe Guillermo de Inglaterra que corrió como la pólvora por los medios. Se ve a Guillermo haciendo una peineta. Es falso que la hiciera. Era un enfoque tramposo de la cámara. La imagen verdadera era Guillermo levantando tres dedos, no uno. Señalaba con su mano el número tres.  ¡Ahh!  Nos tienen rodeados. Estamos perdidos. Aquel axioma del apóstol Tomás«si no lo veo no lo creo»,  que hemos dado por bueno durante 21 siglos, ya no nos sirve.


 

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