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ENTREVISTA

Miki Esparbé: "El maltrato psicológico está muy normalizado"

El actor protagoniza el corto 'A quien dices amar', que el canal COSMO estrena con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género

Marisa de Dios

El actor Miki Esparbé.

El actor Miki Esparbé.

Aunque en los últimos años el cine y la televisión no han dejado de llamar a la puerta de Miki Esparbé (Manresa, 1983), con títulos como Brigada Costa del Sol, Las distancias y Perdiendo el este, al actor catalán también le gusta involucrarse en proyectos con trasfondo social como el corto A quien dices amar, que estrena hoy Cosmo (23.00 horas, en televisión y en las redes sociales del canal). Coincidiendo con el Día Internacional contra la Violencia de Género, este trabajo en el que comparte protagonismo con Ana Polvorosa (Aída, Las chicas del cable) incide en un tipo de maltrato menos visible que el físico, pero también peligroso: la manipulación psicológica y emocional de la pareja.

¿Por qué es importante hacer un cortometraje como este?
La intención es captar un estrato que está por debajo de la violencia física, pero sigue siendo violencia, aunque más sibilina y sutil. El maltrato psicológico está  muy normalizado y es importante que pongamos el foco en ese tipo de conductas que están tan admitidas.  Creo que estamos en el camino, pero es importante sensibilizar a la gente y que se dé cuenta de que, en realidad, hay un tipo de relación totalmente tóxica que pasa por controlar, por el chantaje emocional, por minar la autoestima de la pareja, y eso no es amor.

Junto con Ana Polvorosa, en 'A quién dices que amas' / COSMO

Usted interpreta al personaje del novio manipulador. ¿Ha podido empatizar con él?
Sí, porque los guionistas y directores tenían claro que no teníamos que ir a señalarle a él con el dedo deduciendo desde el primer minuto quién es el bueno y quién es el malo. La clave es que, en realidad, él tampoco es consciente de que lo está haciendo mal, y eso es lo terrorífico, y desde ahí sí me resulta más fácil trabajar el personaje. Quiero pensar que este tipo,  a la larga, será capaz de entender por qué la relación no ha funcionado y qué es lo que no hizo bien para poder reconducir su conducta cara a futuras relaciones.

¿Cree que es un tipo de maltrato más común de lo que nos pensamos?
Totalmente. Incluso cuando rodábamos había gente del equipo que decía: «A mí eso me lo han dicho», «yo he escuchado eso de rebote», «he atendido a una amiga que le ha pasado esto».

Mientras estrena A quien dices amar está rodando una nueva serie, Los espabilados, para Movistar, basada en una novela de Albert Espinosa.
Venimos de rodar en Italia, en Isquia, una isla muy pequeña al lado de Nápoles, y la semana anterior estuvimos en Menorca. Ahora volvemos a Barcelona, hasta mediados de diciembre, a rematar la serie. Trabajar con los chavales protagonistas de esta historia está siendo una experiencia muy enriquecedora.

Los chicos se escapan de un centro psiquiátrico, porque la serie habla de un tema que no es muy habitual en la ficción: las enfermedades mentales.
Sí, pero cuenta con la sensibilidad de Albert Espinosa, que siempre es una garantía para tocar temas tan delicados. En este caso, lo que no hay es una especie de moraleja, para que cada espectador la saque cuando la vea. Pero algo que yo saco de toda la historia es que, al final, las relaciones humanas pueden con todo y están por encima de todo.

¿Además de la sensibilidad de Espinosa, tiene también Los espabilados la positividad que destilan sus libros y sus series?
Totalmente. De alguna manera, que sea un proyecto que ha escrito Albert tiene la garantía de que va a tener esa positividad que ya tenían Polseres vermelles y todos sus libros. Es una adaptación de una de sus novelas. Tampoco es que se ciña al cien por cien a ella, pero sí lo coge como punto de partida. Así que el universo Albert Espinosa está ahí.

Lleva años sin parar de trabajar. Le habrá dado las gracias a su abuelo, que fue el que le despertó su vocación.
Mi abuelo fue el primero que me llevó a un teatro profesional. Recuerdo que el primer espectáculo que me llevó a ver fue West Side Story, en el Victòria de Barcelona, y aluciné. Yo era de Manresa, tenemos un teatro maravilloso, el Kursaal, pero un musical es un montaje demasiado ambicioso para llevarlo a un sitio así. Así quepara mí ver West Side Story eran como fuegos artificiales.

De pequeño era el que contaba chistes y hacía imitaciones en las reuniones familiares.
Hacía mi show en las cenas de Navidad. Y así hasta hoy, así que he sabido sacarle partido.

Tras el estreno en televisión, el corto ya está disponible en el canal de YouTube de Cosmo: