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TÚ Y YO SOMOS TRES

En Tele 5 vale todo: una víctima llamada Carlota

Consecuencias de la infame manera de hacer televisión

Ferran Monegal

Carlota Prado, en ’GH Revolution 2017’ (Tele 5). 

Noviembre de 2017. Discurría el habitual negocio de Tele 5 llamado Gran Hermano Revolution. A los encerrados en la jaula de Guadalix el programa les montó una fiesta. Se les proporcionó alcohol. Una de las concursantes, Carlota Prado, 24 años de edad, entró en fase de confusión etílica. Permaneció un tiempo indeterminado en situación de aturdimiento. Horas después fue requerida por la megafonía del programa a que entrase en ese lugar llamado El confesionario, una habitación de reducidas y claustrofóbicas dimensiones en donde una vez que entran quedan encerrados sin poder salir hasta que el programa les abre la puerta. Le dicen que mire la pantalla que verá una cosa. Y lo que ve es a ella misma, la noche de la fiesta alcohólica, tumbada en un sofá, semiinconsciente. Otro concursante, José María López, también bajo los efectos de la bebida, pero más consciente, está sobre ella.  Acoso, asedio, violación o intento de violación.. Carlota va mirando, horrorizada, unas imágenes de ella misma que no recuerda porque estaba en situación de aturdimiento. Jadea, llora, se cubre la cara con las manos, grita: «Por favor quitad eso, tengo el corazón a mil, ¡dejadme salir!».

El programa le dice que no. Carlota va dando vueltas, desesperada, por la habitación. La cámara le taladra el rostro. Se recrea. Primeros planos de la joven en estado de ansiedad desgarradora. Once minutos dura su tormento, encerrada, sola, sin amparo psicológico, obligada a ver su propia tortura para mayor negocio del infame reality show. Estas imágenes han salido ahora en El Confidencial. Pocas cadenas les han dado visibilidad. Se cubren entre ellas. La opaca omertà televisiva impera. Las Noticias de La Sexta es una de las pocas excepciones.

El tema ha llegado a los juzgados. Carlota lleva dos años en tratamiento psicológico. La cadena calla. Tapa. Se habla solamente de la grave, hasta delictiva, irresponsabilidad de Zeppelin, la productora del programa. Zeppelin (Endemol Shine Group) la compró Tele 5 en mayo de 2007 por 2.629 millones de euros, con dos socios: Goldman Sachs y John De Mol. O sea que Zeppelin era de Tele 5 en 2017. Hace un mes, el 26 de octubre de 2019, la han vendido al grupo Banijay. Intentan un desvío a base de ingeniería financiera. Quieren seguir ocultando la verdad: todo vale en su miserable sistema de hacer tele. Negocio a costa de lo que sea.