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ENTREVISTA

Quim Masferrer: «Me hace feliz que se visiten los pueblos por 'El foraster'»

El actor y autor teatral ha comenzado una nueva temporada de su exitoso programa de TV-3, sigue con sus funciones de 'Bona gent' en el teatro Club Capitol y prepara una edición de 'La Marató' muy especial

Inés Álvarez

El actor y autor teatral Quim Masferrer, en Barcelona.

El actor y autor teatral Quim Masferrer, en Barcelona. / MARTÍ FRADERA

Quim Masferrer ha vuelto a meterse en la piel de 'El foraster' para ofrecer en TV-3  pequeñas joyas de la geografía física y humana de Catalunya. Aunque desde que estrenó el espectáculo 'Bona gent', en el que en cada función improvisa un monólogo como el del programa a partir de las confidencias del público, el verdadero protagonista, pocas veces se desprende de este entrañable personaje. A veces cuesta saber dónde empieza 'El foraster' y dónde Masferrer. Ahora sus fans pueden disfrutarlo en TV-3, los lunes, y en el Club Capitol, de jueves a domingo, hasta el 8 de diciembre.

Veo que en esta temporada no han recuperado la 'pick up' naranja.

Es que esta séptima temporada es la sexta, que se ha dividido en dos partes. Aquella que vino tras aquel momento de crisis en el que no se sabía si TV-3 continuaría con 'El foraster' y otros programas. Lo que se emite ahora es lo que acabamos en junio. Por eso sigue con el patrocinio de Seat. De momento no sabemos si habrá otra temporada. Pero es más una cuestión de renovación, porque TV-3 tiene ganas de más forasters. 

El estreno ha sido único: con el pueblo más pequeño de Catalunya.

Sí. Un pueblo muy tranquilo, aunque yo me encontré con el reto de hacer algo tan abrupto y adrenalítico como el 'puenting', que me horroriza.  Mire  que he hecho cosas, incluso paracaidismo, pero 'puenting'... 

Gisclareny es un ejemplo de que se puede vencer a la despoblación.

Fue muy bonito. Las hijas del alcalde dijeron que, gracias a los 'nouvinguts', a la gente de fuera que se instaló allí, Giscareny no ha pasado a ser uno de los muchos pueblos que han desaparecido del Pirineu. Fue como una clase de agradecimiento público a los 'nouvinguts'. Y eso, cuando en esta sociedad a veces los tratamos tan mal...Y hacemos tantos comentarios despectivos hacia ellos que me duelen, porque todo el mundo es de todos los sitios y tiene derecho a ir donde quiera. Fue muy emotivo. Y este lunes todo el pueblo quedó en el comedor de uno de los vecinos para ver el programa juntos. Me invitaron, pero no pude ir. 

"Sorprenderá que aquí al lado, en el Maresme, haya un pueblo que parece
el Pirineu"

Por fin visita el Maresme... 

Sí. Y Les Garrigues, que tampoco habíamos tocado. Y aún queda alguna comarca más. Pero es que algunas son complicadas, como el Barcelonés, porque el perfil que visita El foraster son pueblos pequeños. Me apetecía mucho hacer un Maresme, y hemos encontrado Òrrius, cerca de Mataró. Sorprenderá que aquí al lado haya un pueblo que parece del Pirineu, con mar, montaña, bosque... Sientes que estás en La Garrotxa o el Ripollés. 

Tras su paso venderán 'souvenirs'.

A mí me hace muy feliz que la gente de los pueblos diga que les visitan más a raíz del 'El foraster'. Porque no sabes cómo agradecerles su generosidad, y cuando te dicen que los restaurantes están algunos días llenos, que va gente y compra... sientes que es una manera de devolverles lo que nos han dado.        

¿Y qué más veremos?

Estos nueve pueblos que presentamos ahora son muy diferentes. El más pequeño del Maresme, que está aquí al lado; Llívia, que la pillamos con todo nevado e hicimos pistas de esquí; el pueblo más pequeño de Catalunya, que tiene su encanto... Y pueblos de Les Garrigues, que no tienen vistas espectaculares, pero que queríamos mostrar. Luego visitamos algo muy nuestro como el Monestir de Poblet; la Vall de Sant Martí, pegada a Girona; la Plana de Lleida con su niebla... Nos vamos a la Vall d’Aran por  Sant Joan, a la fiesta del fuego, y veremos el sentimiento nacional que tienen allá. Es que ya solo con su idioma, el aranés... Cada capítulo será muy diferente al anterior.

Y ese espíritu lo lleva al CLub Capitol.

Llevamos ya más de  110 funciones de 'Bona gent' y cada día es diferente. Trabajo a partir del público y de la improvisación, y hemos acabado llorando y riendo... Cuando vas al cine o al teatro, no sueles relacionarte con el resto del público, pero en este espectáculo es una comunidad. Y en la posfunción pasan cosas muy guays. Conversan, incluso se van a cenar juntos...  

"Llevamos ya más de 110 funciones de 'Bona gent' y cada día es diferente. El público charla e incluso se van a cenar juntos"

Imagine que sale de ahí una pareja. 'El foraster' pasaría a ser un 'First date'.

Podría haber pasado. Hace unas semanas, hablé con una mujer de mediana edad que había venido sola y más tarde cogí a un hombre que también estaba solo, y dijo que le había gustado mucho lo que había dicho ella. Después de la función estaban hablando fuera y me pidieron  hacerse una foto conmigo los dos juntos.  Y se fueron juntos... 

A ver si le invitarán a una boda...

[Ríe] Mire, hace unas semanas entrevisé a un chico de 20 años que está en el Conservatori del Liceu, donde toca la trompa. Nos dijo que en unos días sabría si ha podido entrar en la Orquestra Nacional de Catalunya. Y estaba muy nervioso. Le pedí su Instagram para enterarnos de cómo le había ido y la gente se lo apuntó en el móvil. ¡Qué chulo que un público esté pendiente de una persona que no conocían de nada! 

¿La gente siempre responde?

En cierta manera la gente es generosa. Y le gusta explicar cosas. Y yo intento hacerlo con el máximo respeto. Hay días que ha ido muy bien y otros más justito. Como la vida misma. Pero hay quien está repitiendo, porque cada función es diferente. Se ve que estos días, con los disturbios, los teatros vendieron un 70% menos de entradas. Yo no me quejo, porque tenía 200 personas, pero la gente de fuera dejó de ir a los teatros de la zona más afectada. Temían que hubiera follón. La que primero lo ha acusado es la cultura. Pero yo no tengo derecho a quejarme.

Ahora tiene otro reto: 'La Marató'.

Estoy muy contento e ilusionado. Porque esta vez La Marató da un giro: sale fuera, ya no tiene una sola sede. Y que te lo encarguen a ti...