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TÚ Y YO SOMOS TRES

Que Betevé no levante cabeza

El Ayuntamiento de Barcelona debe decidir que quiere hacer con la Televisió de Barcelona

Ferran Monegal

Sandra Mestres, ’Notícies vespre’ (BTV).

Está celebrando estos días la Televisió de Barcelona (BTV o Betevé) sus primeros 25 años de historia. Además de su alegría por haber conseguido llegar a las bodas de plata, han tenido un alborozo, una felicidad sobrevenida: multitud de comentaristas –televisivos y no televisivos– han elogiado la excelente cobertura que han realizado sobre los sucesos y altercados callejeros ocurridos tras la sentencia del procés.

El jefe de información de esta cadena, Xavier Muixí, ha advertido con orgullo que no han hecho nada más que lo que ya vienen haciendo: servicio público, enseñar lo que ocurre, y todo con criterios estrictamente periodísticos, y no partidistas. En efecto, se han erigido por unos días en referente informativo. A pesar de que –como bien dice Muixí– vienen haciendo desde hace tiempo una excelente labor informativa, es curioso que muchos y estimables articulistas, que no habían hablado de Betevé en su vida, hayan reparado en ella, y la hayan alabado, durante unos días.

La explicación a este formidable descubrimiento es solo una: ante los graves y violentos sucesos en las calles de Barcelona, TV-3 decidió mirar puntualmente hacia otro lado y en lugar de informar colocó programas enlatados de risa. Y entonces ocurrió el milagro: mucha audiencia que no solía mirar Betevé nunca, recurrió a ella. Aleluya.

La historia de Betevé –como la de 8TV y la de TVE Sant Cugat– es un viacrucis marcado por retorcidos designios políticos que siempre han obligado a que el relato de lo que ocurre sea exclusiva de TV-3. A principios de los 2000, Joan Tapia, y luego Ricard Domingo, intentaron hacer de Barcelona Televisió un referente. Para que la ciudadanía tuviese pluralidad y pudiera ejercer el derecho a contrastar y no depender del relato único. Lo consiguieron. Se logró prestigio y audiencia. Hasta que llegó la apisonadora convergente al Ayuntamiento y desmontaron lo construido. ¡Que BTV no levante cabeza! era su consigna. De ningún modo querían que fuese alternativa a los Evangelios según TV-3.

Ahora Ada Colau, y también Jaume Collboni, deberán elegir. O impulsan Betevé con valentía y amplian presupuestos y objetivos, o se resignan a que una vez cada cinco o seis años algún articulista repare en ella porque a TV-3 no le haya interesado enseñar puntualmente lo que ocurre y prefiera poner unas risas.