Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

Ilustres ignorantes, tan estupendos, tan raros

Ferran Monegal

Coronas, Colubi y Cansado (Movistar +).

Acaban de cumplir 300 programas. Comenzaron cuando su plataforma se llamaba Canal+. Corría el año 2008. Once años después, siguen siendo lo mejor de este canal al que ahora Movistar+ llama #0. Sus tres espadas, esa triple C (Javier Coronas, Pepe Colubi Javier Cansado) continúan dispensando el humor más ingenioso, surrealista, absurdo y creativo que se puede encontrar en el telehipódromo nacional. Para celebrar la efeméride, Coronas preguntó a sus compañeros cuándo, en qué momento de su vida, se dieron cuenta de que eran unos bichos raros. Cansado contestó: «Lo supe de pequeño, viendo documentales. Cuando el león devoraba a los leones pequeñitos, yo iba con él; le animaba. Luego, ya de más mayor, me hice trotskista. Y cuando pasaba por delante de un guardia civil le gritaba sotto voce: ‘¡Viva la Guardia Civil!’. Siendo yo trotskista, dar vivas a la Guardia Civil no me negareis que era raro». 

También tenían esa noche de invitado al despendolado humorista Ignatius Farray. Contó que su rareza le viene de cuando iba al colegio y sus compañeros le hacían bullying y le pegaban. Un día decidió hacer lo contrario de lo que hacía: en lugar de esconderse, pidió que le pegasen más. «Entoces me miraron desconcertados y noté que comenzaban a asustarse. Les daba miedo. Y desde ese día aprendí  que lo mejor que puedes hacer en la vida es hacer las cosas al revés», decía Ignatius de manera triunfal. O sea que aquel humilde niño tinerfeño, de Granadilla de Abona, con solo 11 años llegó a descubrir, sin saberlo, lo mismo que descubrió el gran psicólogo y pensador Edward De Bono: resolver los problemas aplicando el método de El pensamiento lateral.

Cuando le tocó el turno a Pepe Colubi también nos dejó una perla sensacional. Dijo: «Yo llegué a Ilustres ignorantes habiendo cumplido ya 42 tacos. Según la Wikipedia hasta entonces no había hecho nada. ¡Resulta que estoy activo solo desde el 2008 hasta hoy!». ¡Ah! Qué paradoja más tremenda, y más exacta, nos estaba  dibujando.  Toda criatura mediática no es nadie hasta que no sale por la tele.  Su vida no existe hasta que no aparece en un programa. La tele es la nueva dispensadora de los carnets de identidad. El currículum, la biografía, la historia, solo comienza a contar cuando te enfoca una cámara. Antes no eres nadie.