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TÚ Y YO SOMOS TRES

Los errores de Inés, Vicent y Cayetana

Ferran Monegal

Cayetana Álvarez de Toledo (’Més 324’).

Y resulta que al llegar al debate, y mientras subía por las escaleras de TV-3, Cayetana Álvarez de Toledo iba arrancando todos los lazos que encontraba. ¡Ah! Qué inmenso error el de Cayetana. No se por qué ha cambiado. Meses atrás se presentó al anterior debate en Sant Joan Despí vestida con jersey amarillo. Lo celebré. Fue una decisión inteligente. Los colores son de todos. O sea que esta vez en lugar de arrancar lazos lo que debería haber hecho es poner más. Para acabarlo de arreglar, al salir del debate declaró (pasó la entrevista Xavier Graset en el Més 324): «Espero que la próxima vez que venga no tenga que limpiar esta casa de colgajos antidemocráticos». Otro error monumental. Los lazos no son sucios colgajos antidemocráticos. Lo antidemocrático es arrancar, destruir, aniquilar, lo que otros, ejerciendo su libertad, han colocado. Aunque sea en TV-3. Ojalá todo el problema de esta cadena fuesen los lazos que cuelgan de sus barandillas y balaustres.

Sobre el debate, lamentar otra vez el gesto prepotente del todavía director Vicent Sanchis, eligiéndose a sí mismo para presentarlo y moderarlo. Un director que está reprobado por el Parlament, y que sigue aferrado al cargo, lo mínimo que debería hacer es camuflarse. Hace todo lo contrario. Le gusta hacerse notar, se cisca en su situación de reprobado, suplanta a los profesionales de la casa más preparados y con más experiencia en debates, y se pasa por el forro la obligación de la paridad de género. Ya se lo dije en el debate anterior, que también se eligió a sí mismo para protagonizarlo. Tenía donde escoger: Lídia Heredia, Ariadna Oltra, Raquel Sans... No será por lalta de buenas profesionales, con experiencia y bien preparadas.

Volviendo al debate: también se equivocó mucho Inés Arrimadas sacándole otra vez a Sanchis la carta de dimisión para que la firmase. Este golpe visual ya no es novedad. En un plató de tele, todo dejà vu resulta inútil. Fatal. Si Arrimadas quería hacer algo para que TV-3 dejase de estar en manos de quien la ha transformado en artefacto de agitación y propaganda, debería haber trabajado en el Parlament, cada día, como líder de la oposición, y no acabar abandonándolo. Aunque parezca mentira, ella representa la primera fuerza política que los catalanes votaron en las últimas elecciones. Conviene recordarlo, porque hasta ella lo ha olvidado.