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TÚ Y YO SOMOS TRES

"El dinero en el campo, no en el banco"

Ferran Monegal

Josep María Minguella y Lluís Canut (TV-3).

En todo el telehipódromo estatal el programa más visto de octubre fue la noche en que Santiago Abascal visitó El hormiguero (A-3 TV). Más de cuatro millones de espectadores. ¡Ah! Vox en la tele es novedad. Parece que atrae. Ya sea para aplaudir o para horrorizarse. O sea que este debate a cinco que se va a producir –a la hora de cerrar este análisis todavía no ha comenzado– imagino que tendrá un seguimiento fantástico. Mediaset es el único imperio televisivo que no lo va a dar. No les interesa ni para Tele 5 ni para Cuatro. No apuestan por la política, apuestan por Got Talent. A la espera de lo que pueda pasar, nosotros en casa nos hemos refugiado en Quan s’apaguen els llums, que es un programa de entrevistas muy interesante. Es uno de los pocos de TV-3 que todavía no ha sido transformado en parte del artefacto religioso al servicio de la causa.

Lo conduce el periodista Lluís Canut. En esta ocasión charló con Josep María Minguella, seguramente la criatura que más sabe del negocio –y de las martingalas– futbolísticas de los últimos 50 años. Minguella es un elemento extraordinario. Intermediario, agente, representante, mánager, conseguidor, fabricante de milagros... ¡Ah! Fue Minguella quien logró que gladiadores sublimes y celestiales como Maradona, Stoichkov y Messi  llegasen al Barça. «¿Es cierto que Nuñez te pago una comisión de 100 millones de pesetas por Rivaldo?», le preguntaron. Y Minguella asintió, sonriendo con esa sonrisa suya de liebre lista, sabia y hábil. No contó grandes secretos, ni tampoco lances turbios de tantos clubs –los conoce todos– con directivos pringados. Aquellos tejemanejes, como cuando una directiva del Barça, no hace tanto, fichó al brasileño Keirrison de Souza, y nunca llegó a jugar. Ni un amistoso. Se pagaron por él 15 millones de euros, y acabaron regalándolo. ¡Ah! Paga el soci, al fin y al cabo. 

No, no contó Minguella ninguna maniobra típica del comisionismo ilustrado. Pero dijo algo resaltable: «El problema del Barça, y del Real Madrid, es que ningún directivo paga de su butxaca. ¿Qué vale realmente tal jugador, y qué se acaba pagando? Se hacen verdaderos disparates. Y nunca pasa nada. Como decía Cruyff: el dinero en el campo y no en el banco». ¡Ah! Directivos de clubs y directivos de gobiernos se hermanan: nada hay más cómodo y rentable que manejar la pasta de los demás.