06 jun 2020

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ENTREVISTA

Gonzo: "Jordi Évole me dijo: 'Quiero que tú cojas 'Salvados'; si no, lo cierro"

El periodista habla de su salto de 'El intermedio' al programa de los domingos por la noche en La Sexta y de cómo vivió su etapa con Wyoming

Inés Álvarez

Fernando González, Gonzo, nuevo presentador de ’Salvados’ (La Sexta).

Fernando González, Gonzo, nuevo presentador de ’Salvados’ (La Sexta). / JEOSM

Fernando González, Gonzo, (Vigo, Pontevedra, 1976) le va  la marcha. Desde que dejó Galicia para dar el salto a 'Caiga quien caiga' (Tele 5),  programa que inauguró una forma de hacer periodismo incisivo con humor, no ha parado de practicarlo. Y cuando veía que la cosa iba por otro derrotero, como en 'El método Gonzo', prefirió abandonar. Tras nueve años dando el callo en 'El intermedio', Jordi Évole le ha confiado su criatura: 'Salvados'. Sabía que no podría quedar en mejores manos.

¿Aún le daría vértigo decir en voz alta: «Soy el sustituto de Jordi Évole en 'Salvados'»?

No. He tenido tiempo suficiente para irlo asimilando. Y me pilla con una edad. Además, él nunca dijo sustitúyeme, sino: «Quiero que cojas tú 'Salvados'; si no, lo cierro». Eso no es sustituir. Eso es que te confíe un  hijo un pedazo de padre como Jordi, lo cual me pone cualquier cosa menos nervioso. 

Pero supone una gran responsabilidad cuidar de esa criatura...

Sí, pero ya viene bien crecidita...

Cuando le dijo que confiaba en usted, ¿ni se lo pensó?

No. Le dije: «Dame 24 horas». Y me las dio. Si yo fuera un soltero sin trabajo, habría respondido inmediatamente, pero yo estaba en un programa en el que era muy feliz y no estaba solo, y esa decisión implicaba un cambio de vida. Con lo que pedí 24 horas para decidir si me iba de 'El intermedio' y para hablar con mi mujer, a ver qué le parecía el cambio de vida que iba a suponer. Nada más.

No es la primera vez que se muda. Ya lo hizo de Galicia a Madrid. 

Mi casa sigue siendo Madrid, pero ya tengo también otra en Barcelona. Aunque vivo entre el AVE y el puente aéreo. Pero a mí eso no me disgusta, porque me encanta viajar y, además, aprovecho para relajarme, para leer y escuchar música... 

"Vivo entre el AVE y el puente áreo, pero no me disgusta. Me encanta viajar"

Usted ya está bregadito en este tipo de periodismo. De hecho, ya hizo un máster en 'Caiga quien caiga' y 'El intermedio'...

Sí. Miro para atrás y veo que he tenido mucha suerte con los programas en los que he caído. Sobre todo, por haber tenido tiempo para aprender en ellos, porque en 'Caiga quien caiga' fueron tres años, recién llegado a la tele, con lo que he aprendido a  hacerla con los mejores. Después,  pasar nueve años en 'El intermedio' es mucho tiempo para aprender a hacer periodismo en la tele, a contar historias... He tenido los mejores directores posibles que saben mucho de televisión, de narrativa audiovisual, de periodismo... No dejo de pensar que todos los pasos que he ido dando hasta ahora parece que estaban orientados a hacer 'Salvados'. Este es mi primer trabajo como presentador, y lo que he hecho como reportero me ha traído hasta aquí.

No obstante, ¿le ha dado algún consejo 'papá Évole'?

Se ha ofrecido para lo que quiera, pero no me ha dado ningún consejo. Me ha dicho que cuide del equipo, aunque quizá fuera mejor consejo que me cuide yo del equipo. La relación es mucho más de confianza como para ir dándonos consejos. Evidentemente, si algún día necesito tener una pista sobre el trabajo, le llamaré y seguro que me la dará. Pero ha hecho una cosa que para mí es de buenos padres: dar espacio, dejar hacer, estar pendiente sin estar encima... Y eso se agradece. Ya del primer programa me hizo el mejor comentario, el que más ilusión me podía hacer: «¡Tío, parece que llevaras toda la vida haciendo 'Salvados’!».

El reportero, en el programa 'El intermedio' (La Sexta)  / Roberto Garver

¿No comprende ningún otro tipo de periodismo que no sea el comprometido, el de denuncia?

No. De periodismos hay tantos tipos como de periodistas, probablemente, y como de historias por contar. Ahora, yo he tenido la oportunidad y suerte de dedicarme a este tipo, que me encanta como consumidor y al que  le encuentro un sentido como profesional. Y, encima,  parece que no se me da mal. Por lo que ¿para qué renunciar a esto? Ya renuncié al periodismo deportivo en la radio y lo mismo hice con el programa 'El método Gonzo' (A-3 TV). No funcionó la apuesta principal, no me veía capacitado ni preparado para hacerlo y preferí dejarlo. Pero este tipo de periodismo no es el único que funciona y es útil, simplemente es el que me gusta. Y mientras me dejen seguir ejerciéndolo, no tengo miedo para nada. 

"Al decirle a Wyoming que me iba, me dio un abrazo. Los amigos se alegran cuando al otro le va bien" 

Tampoco le tiene miedo a las presiones. Ya sabe que este periodismo no sirve para hacer amigos...

No me preocupa en absoluto. Aquí la recompensa viene por otro lado: el  cariño que noto muchas veces en la calle, el agradecimiento... Presiones las hay, pero estamos en la España del año 2019 y no pasan de llamadas de teléfono… Con todo lo que hecho, no es para tenerle miedo.

Usted es muy incisivo, pero su estilo de entrevistar no es agresivo. ¿Se consigue más así?

Una cosa no quita la otra. El ser incisivo no quiere decir que seas maleducado o agresivo. Una parte es de cosecha propia: la convicción personal en la que fui educado de que hay que decir hola, por favor, gracias y adiós, y respetar a cualquier persona aunque te quiera fastidiar. Y luego tengo la suerte de tener un trabajo en el que eso funciona, porque a alguien a quien tratas con educación no se puede poner gallito, porque quedaría fatal. Pero hay que evitar meterse con lo personal, insultar, la agresividad... Si todos lo aplicáramos...

La buena educación es básica.

Ya, aunque la gente vive como vive y también entiendo a quien anda cabreado con la vida.

Oiga, lo de que Wyoming se enfadó al abandonarlo es broma, ¿no?

Sí. Es una coña del programa. Cuando se lo dije, me dio un abrazo y la enhorabuena. Somos amigos y los amigos se alegran cuando al otro  las cosas le van bien. Le dije: «Tío, me quitas un peso de encima...». Y me soltó: «Esto es un oficio. Me gustaría que siguieras con nosotros, pero...». Soy más su amigo que su reportero. Así me lo transmitió. 

Dicen que es un gran jefe.

Sí. Wyoming es un ejemplo. Siempre lo he dicho. Cuando vienen invitados a El intermedio, suelen sorprenderse del buen rollo que hay entre el equipo artístico. Pero ¡cómo no lo va a haber, si el referente es el tío más majo de todos, el que menos protesta, el menos estrella! Por muy estrella, por muy estúpido que seas,  cuando entras en 'El intermedio', si ves que Wyoming es el tío más normal del mundo, evidentemente te metes en vereda. 

Ahora usted será su propio jefe. Y deberá crear ese buen rollo...

Yo siempre he tenido eso como algo fundamental. Si no hay buen rollo... Más con el trabajo que hacemos, que hace que pasemos muchas horas juntos, que viajemos a sitios en los que estás cinco días durante las 24 horas con las mismas personas. Yo he tenido suerte y no me he encontrado con malos compañeros. Es de una riqueza brutal poder hacer estas cosas con gente con la que te sientes bien y a la que le interesa y le importa lo que estamos haciendo. Vamos todos a una. 

"Presiones las hay, pero estamos en la España del año 2109 y no pasan de llamadas de teléfono"

¿Y cómo ve a Andrea Ropero, su sustituta en 'El intermedio'?

El programa ha ganado con ella. Yo, de hecho, no tenía ninguna duda. El primer día que la vi con lo de Lampedusa, como me dijo Jordi a mí, parecía que llevaba toda la vida haciendo El intermedio. Cuando eres buena periodista y ya tienes la experiencia de estar delante de la cámara, se nota. Yo con Andrea lo noto. Y  hablo con ella --somos vecinos-- y  la veo tranquila. Está disfrutando.

Da gusto ver que sea una mujer la que desempeñe perfectamente ese duro trabajo de reporterismo. 

'El intermedio' es de los programas más femeninos en la parrilla actualmente. Con Carmen Aguilera de directora, Sandra Sabatés presentando, la sección Mujer tenías que ser, Thais Villas dándole su personalidad desde el principio del programa, hablando de todo: cosas serias, cosas más cachondas… 'El intermedio' está en la vanguardia de representar la normalidad de la mujer en la empresa. Ha habido más mujeres que hombres; luego más hombres que mujeres; ahora más mujeres que hombres... Al final, lo que hay es gente capaz de sacar el trabajo adelante.

Pero no siempre las mujeres tienen tan buenas condiciones, como mostró en su Salvados de estreno.

Sí. El del acoso sexual en el trabajo fue un programa duro y necesario. Además, como hombre es posible que me haya ido bien. No solo por las entrevistas, también por la discusión sobre el montaje que hemos tenido en la productora, al escuchar cómo las chicas nos justificaban algunas cosas que yo no había entendido o lo veía de  forma distinta.

En 'El método Gonzo', programa que presentó en Antena 3 / ATresmedia

Tras algunos programas ya sabe que habrá llamadas quejándose... 

Pero lo bueno que tiene la jerarquía es que a mí no me van a llamar Llamarán a Mario López, director de Antena de La Sexta, al que tengo un cariño brutal, porque es majísimo. Y le joderán la noche del domingo. Aunque entra en su sueldo. Pero solo puedo tener palabras para la cadena, porque he tenido su respaldo absoluto desde el minuto uno. El programa del acoso, en el que hablábamos de grandes empresas, solo puede haber salido en La Sexta.

¿No concibe trabajar en otra cadena?

Ahora mismo, no. Llevo nueve años aquí  y espero estar otros nueve. Hablando de cadenas generalistas, estoy encantado de estar en La Sexta.  Y cuando veo quiénes son los que hablan mal de ella, más orgulloso estoy de esta cadena. Tiene que existir sí o sí, porque se ha convertido en la ventana que tienen muchos ciudadanos para ver lo que pasa.

"Cuando veo quiénes son los que hablan mal de La Sexta, más orgulloso estoy
de esta cadena"

¿Qué programa le habría gustado haber hecho de los que realizó Évole? ¿El del metro de Valencia?

Cuando los veía, me daba una envidia muy sana... El del  metro de Valencia es un reportaje que a cualquier periodista le gustaría hacer. Pero en 'El intermedio' hemos contado la lucha por enterrar a su padre de Ascensión Mendieta. No sé si cambiaría una historia por la otra.

¿Tiene algún personaje fetiche como Jordi Évole, que logró el Papa, pero se le resistió Felipe VI?

No.  Nunca los he tenido. Me interesan los protagonistas de la actualidad. Al presidente de EEUU me encantaría entrevistarlo, porque sus decisiones afectan a todo el mundo. Tiene que ser alguien que influya en lo que pasa en España. 

Évole acaba de ganar otro Ondas con 'Salvados'. ¿Eso le añade más presión, ahora que está al frente?

No, al contrario, me la quita. Veo que es  un tren que va en marcha y me confirma que he tomado la decisión correcta. El problema habría sido entrar a formar parte de un programa que están a punto de cerrar.

Como reportero del programa de Tele 5 'Caiga quien caiga'. / MEDIASET

Si se habla sobre Catalunya en un programa, es muy difícil gustar a todos...

Para elaborar ese 'Salvados' no pensaba en a quién le iba a gustar y a quién no, sino a quién debíamos entrevistar, qué teníamos que contar, dónde debíamos estar... para intentar que lo que explicásemos se ajustara lo máximo posible a la realidad. Creo que es más problema de quien se moleste que para nosotros a la hora de hacerlo. 

El asunto de los menas tampoco es fácil. ¿Cómo lo abordarán?

Escucharemos a gente de todo tipo: quien cree que habría que darles oportunidades y quien piensa que habría que darles la patada y mandarles a sus países. Y, sobre todo, vamos a escucharlos a ellos.

También a los políticos por las elecciones. ¿Habrá un 'cara a cara'?

En eso trabajamos.  Lo que pasa es que es complicado conseguir un compromiso de los políticos durante la campaña electoral. Y están muy protegidos. Hay mucho miedo de salirse del argumentario, de lanzar una frase que sea mal interpretada y alimentar las tertulias del día siguiente. 

Ahí entra en juego su 'savoir faire'.

Si se puede hacer, sí, y si no, intentaremos suplir la voz del político por la de la gente que sufre lo que hace o deja de hacer el político.

De esa hay mucha y con muchas ganas de hablar...

Claro. Los políticos no son los únicos protagonistas de la realidad. Hay programa 'Salvados' aunque ellos no quieran venir.