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TÚ Y YO SOMOS TRES

Cuando tu acosador es tu jefe

Ferran Monegal

 Gonzo, con una víctima (’Salvados’).

Esta semana, en su debut al frente de Salvados (La Sexta), Gonzo se ha querido desmarcar de la birriosa actualidad política y se ha adentrado en un tema mucho más serio: el acoso. Nos ha presentado tres casos. Una secretaria de dirección de Criteria Caixa, una empleada de El Corte Inglés de Santiago de Compostela, y una cocinera de una empresa gallega. En los tres casos a la violencia del acoso se une el hecho de que los acosadores eran los jefes directos de las acosadas. ¡Ah! Cuando la violencia la ejerce un superior en la escala laboral, la situación es todavía más canalla. Detengámonos en la humilde cocinera gallega. Recordaba, entre sollozos reprimidos, lo muy contenta que estaba el primer día de entrar en la empresa. Su precariedad económica era insoportable y aquel trabajo significaba para ella que su hija pudiera estudiar. Pero enseguida topó con la realidad de su jefe y propietario, o sea, de su empleador, que actuaba con toda la prepotencia añadida de quien sabe que si no es complacido, puede echarte a la calle. «Eran sus normas, sus leyes, no aceptaba un no por respuesta, hasta tenía que pedirle permiso para ir al baño. En cualquier momento ya estaba detrás de mí, tocándome, y más. Y yo llegaba a casa, y me metía en la ducha, y me lavaba, y me lavaba...». No pudo soportarlo. Lo denunció. Y Gonzo le preguntó: «¿Cómo fue el juicio». Y ella contestó: «La juzgada era yo». Felicito a Gonzo desde aquí. Por su seriedad en abordar el acoso. Por darle visibilidad. Por la delicadeza con que ha tratado a las víctimas. Y por mantener,  y no defraudar, el espíritu de Salvados.

PABLO IGLESIAS, INCÓMODO.– Le estaba preguntando Ana Pastor, en El objetivo, a Pablo Iglesias, si estaba seguro de que, después de las elecciones, el veto a su persona habría caducado y si pasaría a negociar de nuevo con Pedro Sánchez su entrada en el Gobierno.  ¡Ah! No le gustó a Pablo esta reflexión. Y, visiblemente incomodado, exclamó: «A Pedro Sánchez tú no le entrevistas como me entrevistas a mí. ¿Tú le harías la pregunta de si asumiría que le vetasen como presidente? ¡A nadie, a ningún lider de ningún partido, se le hace esta pregunta!». Hombre, comprendamos a Pablo. Abriga la ilusión que después del 10-N su relación con Sánchez vuelva a la casilla de salida, la de antes del veto. O sea, pelillos a la mar y volver a empezar.