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TÚ Y YO SOMOS TRES

TV-3 nos ilumina: la vía Gandhi

Ferran Monegal

Recordando a Ghandi, en el ’TN vespre’ (TV-3).

En la sección de instrucciones y avisos a la ciudadanía, tramo final del programa Tot es mou (TV-3), homilía Aló Waterloo (Hola Rahola), nos advirtieron el otro día que, cara a la próxima sentencia sobre los presos, que está al caer, debíamos prepararnos a salir provistos de una silla portátil, provisiones alimentarias porque el tsunami se prevé por un tiempo largo, y también un transistor, un aparato de radio. Este decreto u ordenanza que desde TV-3 nos dictaban concluyó con un grito, una expresión muy hermosa: ¡haremos como Gandhi, seremos Gandhi! ¡Ah! Ese día, ese final del Tot es mou fue muy vibrante. Aquí lo interesante es que esta fervorosa invocación a Mahatma Gandhi debió de llegar enseguida a oídos de los servicios informativos de este canal. Al escuchar el nombre del apóstol de la desobediencia civil más famoso de la historia, seguramente se emocionaron. Y cayendo en la cuenta de que el martes se cumplían 150 años de su nacimento, se pusieron enseguida en marcha, y en el  TN vespre le dedicaron a Gandhi La contraportada. ¡Ah! Es televisivamente admirable esta perfecta comunión entre el área de informativos y el área de programas. Se complementan. Fortalecen enormemente la efectividad del mensaje. Sus instrucciónes nos llegan con potencia redoblada.

El trabajo sobre Gandhi que nos han hecho en La contraportada nos ha gustado en casa. Firmado por Vicenç Lozano, experto periodista del área internacional, ha resumido perfectamente quién fue Ghandi, qué hizo, qué pretendió, y que consiguió.  Con trazos certeros, e históricamente impecables, ha clavado al personaje. Venerado y respetado por milllones de seguidores, inventó la desobediencia pacífica y con ella se enfrentó al poderoso Raj Británico. ¡Ah! ¿Y qué queda hoy de  Gandhi? Un extraordinario legado universal: el método de la desobediencia y la protesta no violenta. Pero su sueño de crear una especie de Gran Industán, en donde hindús, musulmanes y sijs vivieran en paz, fue imposible. A pesar de su heróico sacrificio, aquello acabó fragmentado en tres estados, que nacieron enfrentados y hoy siguen igual: la India, Pakistán y Bangladesh. 

«Consiguió la idependencia de la India, pero al precio de una salvaje guerra religiosa. Sus huelgas de hambre no dieron resultado», nos recordaban en La contraportada, con precisión histórica incuestionable.