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ENTREVISTA

Àurea Márquez: «Es muy bonito que te digan en la calle: '¿Tú eres la de TV-3?'»

La actriz que da vida a Gemma, y que estará pronto en el Lliure de Gràcia con 'Càsting Julieta', habla de su papel en la serie 'Com si fos ahir' y de su pasión por el teatro

Inés Álvarez

La actriz Àurea Márquez.

La actriz Àurea Márquez. / Joan Cortadellas

Lleva años felizmente atrapada por la magia del teatro, y sobre los escenarios ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Pero también la hemos visto en ficciones de TV-3 como 'Laberint d’ombres' y en 'La Riera'. Ahora, Àurea Márquez (Barcelona, 1969) da vida a Gemma --una mujer de negocios con la que la actriz comparte pocas cosas--, en la serie de sobremesa 'Com si fos ahir'. Y, en la calle, la mujer de teatro vuelve a ser «la de TV-3».

Tercera temporada de la serie.

Sí. Parece que ha calado. Se ha perdido por el camino a gente que veía 'La Riera', porque les gusta cosas más truculentas, pero se ha ganado a quien busca historias cercanas.

Al principio hay quien decía que no pasaba nada. Ahora no es así.

Pasan cosas más pequeñas, pero que no dejan de ser muy humanas y que mueven muchas cosas. Y con las que te puedes identificar. La familia, el trabajo... Esta temporada, además, habrá dilemas éticos. Se van tocando temas, aunque no muy profundamente, porque el formato no da.

¿Participan de algún modo los actores en los guiones?

¡Noo! Vienen hechos. Puedes ir un día por los pasillos y decir: «¡Ay cómo me gustaría...!». Pero más como un suspiro que otra cosa.

¡Qué buena relación mantiene Gemma, su personaje, con su ex!

Sí. Andreu (Marc Cartes) y ella son muy diferentes. No sé cómo pudieron aguantar tantos años juntos. Y, ya separados, hablan de sus amores con mucha franqueza. Es admirable.

Cin Marc Cartes, compañero en 'Com si fos ahir'. / JOAN CORTADELLAS

¿Qué le espera ahora a Gemma?

Estará muy pendiente del trabajo, de sus relaciones con Sandra y Noe... Y aparecerá un hombre que será intelectualmente muy potente y ella, que es vulnerable, caerá rendida. 

¿Qué hay de usted en ella?

Cuando haces un formato tan diario, siempre hay algo tuyo. Porque al no tener mucho tiempo para preparar el personaje y ensayar, hay alguno de tus recursos que es lo primero que te sale. Gemma y yo tenemos en común que somos un poco bruscas, aunque ella es mucho más directa. No tiene muchos filtros. Es una parte de mí en la máxima potencia. 

Ella, además, es muy práctica. Y le pirra el mundo de los negocios...

Sí. Tengo que decir que voy a hacer briefings y no sé qué más, y no tengo ni idea qué estoy diciendo. Porque el mundo de los negocios no me va nada. También me gustaría pensar que yo soy más flexible. Además, ella tiene poca sensibilidad a nivel género. En ese sentido no es muy solidaria ni empática. Es de ese tipo de mujeres de una generación que se tuvieron que poner un poco masculinas para poder entrar en el mundo de los negocios. Y ahora es tarde para cambiar el chip.

"Dando vida a Gemma digo que voy a hacer 'briefings' y no sé ni qué digo. El mundo de los negocios no me va nada"

¿Y cómo es su relación con el resto?

Hay quien dice que los personajes  tienen una manera adolescente de relacionarse. Pero hay que hacerlos un poco inmaduros para que puedan equivocarse y crear conflictos. Si no, la serie sería muy zen.

Participó en la etapa final de 'La Riera'. Pero había pasado años sin hacer una serie diaria, volcada en el teatro. ¡Qué cambio de ritmo!

Son antagónicos. Para los que somos nocturnos, levantarse a las cinco de la mañana es duro. Aunque no grabo todos los días. Lo hago una media de tres días por semana.

Sin dejar de lado el teatro.

Sí. Ayuda que te gusta lo que haces.  Aunque yo necesito tiempo para no hacer nada, para mí,  para relacionarme con mi pareja, con mi hijo... Para  pensar. Lo necesito. Pero, claro, como es una profesión tan incierta, piensas: ¿cómo voy a decir que no, si luego igual me tiro tres años sin hacer nada? O me he tirado dos haciendo pocas cosas. Aprovechas la racha. 

Como Rebeca, en 'La Riera' (TV-3). / TVC

Tras años subida a los escenarios, ¿le paran más por salir en la tele?

Sí. Me dicen: «¿Tú eres Gemma?». Aunque lo más bonito es eso de: «¿Tú eres la de TV-3?». ¡Como si solo hubiera una! ¡Es precioso! No me molesta que me paren. Y. por suerte, no soy hombre. Es peor para ellos. 

¿Sufren más el  fenómeno fan?

Creo que sí. En Laberint d’ombres,  Marc Cartes pudo llegar a sentirse agobiado. Aunque el fenómeno fan ha cambiado, no hay tanta histeria.

Pero si le piden una foto…

¡Encantada! En Santiago de Compostela, había una familia catalana, y la mujer se conmovió al verme. Porque, fuera, la emoción es mayor. ¡Pese a las pintas, me reconoció! Y lo que más me gustó es que llamó a su hijo, un chico de unos 17 años, que se emocionó como si hubiera visto a Britney Spears. ¡Era superfan de Gemma!

"Acabo de cumplir 50 años y mi hijo ya es mayor, con lo que si me saliera algún trabajo en en Madrid, lo haría"

Qué bonito es que su trabajo llegue a tanta gente....

Es cierto. Tenemos la suerte de que puede haber un reconocimiento directo. Aunque también hay gente que te dice que eres una borde. 

Siempre hay 'haters'.

Ah, pero como yo no tengo Twitter... 

¿Le gustaría que una serie suya viajara con las plataformas digitales?

Supongo que sí, porque llegas a todo el mundo. En Sudamérica hay gente que estudia catalán para poder entender la serie 'Merlí' en versión original. ¡Lo que es el azar! Tantas campañas de sensibilización de la lengua y, luego, una serie hace mucho más...

En un momento de la obra 'Pedra tartera', que protagonizaba en el TNC / (TNC)

¿Y trabajar fuera? 

Me encantaría. Siempre había dicho que hastas los 50 no viajaría, pero los cumplí hace unos días , y mi hijo ya es mayor, con lo que si me saliera algo en Madrid, lo haría.

Ahora vuelve al Lliure de Gràcia.

Sí. Con 'Càsting Giulietta', una obra que estrenamos en el Grec y que ahora estará ahí del 26 de septiembre al 13 de octubre. Está hecha en formato de 'casting' con mujeres de entre 80 y 90 años, que no son actrices. Hablan del amor, de su vida... Pero no como un reality. Está dramatizado, para que no sea pornográfico. 


 

Temas: Teatro