Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

Garfios clavados en los ojos

Ferran Monegal

El fakir Testa en ’Got talent’ (T-5).

Uno de los números más escalofriantes de la nueva temporada de Got talent (T-5) ha sido el que nos ha hecho el fakir Testa. Se ha tragado un sable entero, de acero. Y ha rematado su actuación con un ejercicio aún más sobrecogedor: se ha clavado dos garfios en los ojos que suspendían con cadenas una bombona de butano, llena. Este ejercicio, tan pavoroso, es una variante del que le vi hacer en la Sala Bagdad de los años 80 al señor Martí Cufí, de nombre artístico Kumar, natural de Castellò d’Empuries. Kumar suspendía una bombona de butano (también una enorme campana de hierro) colgada de su escroto. Tuvo mucho éxito.

Conozco al fakir Testa, que se llama Jaime Oms y creo que vive por la Meridiana, a través de las crónicas de nuestro compañero Carles Cols, que le sigue con devoción. Precisamente este agosto Testa le hizo una demostración a Cols, aquí mismo, en el estudio de grabación de EL PERIÓDICO. El momento quedó inmortalizado gráficamente por Joan Cortadellas. Ahora, en Got talentTesta ha demostrado al mundo que en Catalunya también somos primera potencia en el arte fakir. Su ejercicio con los garfios clavados en el blanco de los ojos, suspendiendo en el aire una bombona de butano, fue un golpe que varios miembros del jurado, y también del público asistente, no pudieron resistir. Se tapaban la cara. No podían mirar. Se estremecían. Era algo insoportable para ellos. ¡Ah! Causar una impresión de horror tan profundo es algo dificil de conseguir desde un escenario. Causar miedo es otra cosa. Causar horror es penetrar en nuestro interior de manera mucho más intensa. Provoca incomodidad existencial. Consternación.

En la película La noche de la iguana, el reverendo Shannon (Richard Burton), les pega desde el púlpito una arenga a los feligreses que acaban todos huyendo de la iglesia. No huyen por miedo. Huyen por pura consternación. No pueden soportar el demoledor retrato que de ellos mismos les está haciendo el reverendo. ¡Ah! Este insoportable ejercicio del fakir catalán Testa quizá puede leerse en clave metafórica sobre el momento político que estamos viviendo. O nos tragamos, sin rechistar, el sable que nos ha preparado de antemano el procés, o acabamos con garfios –pongamos 155– clavados en los ojos. En cualquier caso, el futuro que nos aguarda es de horror.