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TÚ Y YO SOMOS TRES

Miedo a quedar como un asno

Ferran Monegal

Andrea Levy, en ’Pasapalabra’ (Tele 5).

Se está poniendo de moda ir a Pasapalabra (T-5). Me refiero a los políticos. Esperanza Aguirre estuvo en febrero de este año. Juan Carlos Monedero, que no se puede considerar estrictamente un político,  allí apareció hace10 meses atrás. Ahora acaba de aterrizar Andrea Levy. Es natural esta afición que les ha entrado. En Pasapalabra no hay peligro de quedar como un asno. En este concurso no les miden el nivel cultural. Les hacen preguntas de anecdotario. Pamplinas. Curiosidades insignificantes. Andrea, el lunes, solo falló cuando Christian Gálvez le preguntó cuál de esos cuatro (David Hasselhoff, Rappel, Leonardo Dantés o Felipe González) tenía el título de profesor de francés. Dijo Hasselhoff, y era Rappel. Recuerdo que a doña Espe le preguntaron qué artista llevó una vez un moño peluquero ideado por Madonna. También falló. ¡Ahh! No tiene ninguna importancia. No saber eso no significa ser un borrico ignorante. Quizá deberían haberle preguntado por Sara Mago, que es una leyenda falsa pero picante.

En Pasapalabra el único momento en donde hay preguntas de cierto tono cultural es en el famoso Rosco. Pero los políticos invitados no hacen esa prueba. Están considerados celebrities, visitantes ocasionales de alto rango, y les ahorran el trance.  O sea, que la comodidad de este concurso es total. Quedas bien, te aplauden siempre, y además te garantizan audiencias importantes, superiores al 18% de cuota de pantalla. Donde no he visto políticos es en ¡Boom! (A-3 TV). Ahí se hacen preguntas de más nivel. Los famosos Lobos consiguieron llevarse un bote récord de 6 millones con la pregunta: golfo del Báltico entre Suecia y Finlandia. Contestaron Botnia, y ganaron. Donde tampoco van nunca los políticos es a Saber y ganar (TVE). Con las cultas preguntas de Jordi Hurtado hay peligro de verdad. Esta semana preguntó contra quién lanzó Cicerón aquella arenga que comenzaba diciendo "Quousque tandem abutere..." Si el político no sabe que era Catilina queda como un zopenco impresentable.

Curiosamente tampoco participan en el concurso ratomaquia Gran Hermano. No es por falta de ganas. Pero allí de vez en cuando les lanzan preguntas como: «Mamífero que vuela», y contestan «¡El delfín!», y claro, el político queda como un tarugo y el partido le manda el motorista y le echan a patadas.