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TÚ Y YO SOMOS TRES

El Tour en bicicleta estática

Ferran Monegal

Sergio Sauca comentando el Tour (TVE-1).

Me avisan lectores de esta columna, y me afean, la poca atención que dedico a cómo trata la tele, qué seguimiento hace la televisión, sobre los grandes eventos deportivos. El Tour de Francia, por ejemplo. Tienen razón. Me están advirtiendo de la triste estrategia que sigue TVE. A pesar de ser su único evento deportivo estelar del mes de julio, con el que obtienen estimables audiencias, y además con importantes ciclistas españoles compitiendo con éxito –el mallorquín Enric Mas, por ejemplo– su información diaria (TVE-1 y Teledeporte) no cuenta ni con comentaristas, ni un cámara, ni un motorista, que sigan el Tour en directo. El otro día el ciclista australiano Rohan Dennis estuvo desaparecido durante dos horas y TVE tuvo serios problemas para saber lo que estaba ocurriendo porque desde Madrid, tan lejos, no tenían información desde el lugar de los hechos.

He hablado con nuestro querido compañero Emilio Pérez de Rozas, que sigue, conoce y analiza el mundo del ciclismo con una autoridad y una finezza indiscutibles, y me ha confirmado las advertencias de ustedes, los lectores. Me ha dicho: «Los comentaristas Carlos de Andrés, y Pedro Delgado, que son excelentes, tienen que comentar las imágenes encerrados en un plató de TVE. O sea el directo, que es  lo vital, lo vivo, lo auténtico, lo hacen desde un estudio». He seguido las dos últimas etapas, la del viernes (Pau-Pau) y la de hace un momento, la del Tourmalet, que acaba de coronar el tremendo Thibaut Pinot. En efecto, las imágenes las comentaban, desde Madrid, De AndrésDelgado y en calidad de invitado el director del Education First, Juanma Gárate. Pero en directo, in situ, para TVE, nadie. Los Telediarios cuentan con piezas que graba el experto y valeroso periodista Josué Elena, pero son cápsulas para mitigar un poco la vergüenza de no cubrir en directo la vuelta ciclista más importante del planeta.

¡Ah! Ya es hora de que alguien sacuda a TVE para que despierte. Permítanme. El 21 de abril de 1836 el general y entonces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, en la batalla de San Jacinto, a las tres y media de la tarde, fue arrasado en menos de 18 minutos porque en lugar de estar alerta estaba haciendo la siesta. Después de aquello Santa Anna no volvió a levantar cabeza.