04 jul 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Cuando Vargas Llosa era un ídolo

Ferran Monegal

 Mario Vargas Llosa, en los años 60 (TVE).

Con la habitual pulcritud y limpieza televisiva que caracteriza al programa Imprescindibles (TVE) esta semana han emitido un recorrido por un tramo de la vida de Mario Vargas Llosa. Concretamente ese segmento existencial, profundo y duro, que va de su abandono del Colegio Militar Leoncio Prado de Perú, hasta su llegada a Madrid, a París, a Barcelona, y la publicación de su primera novela, La ciudad y los perros, origen y chispa del llamado boom latinoamericano de literatura. El director de este documental, Chema de la Peña, retrata muy bien aquellos años en que Mario decide abandonar Perú. Quería dejar atrás aquel Colegio Militar que tanto le oprimió. «No estaba preparado para ese sistema de violencia», declaró luego en una entrevista.

En París –previo paso por Madrid– dio forma definitiva a esa novela que denuncia lo que vivió en aquella escuela-cuartel. «Es una novela escrita a martillazos», dijo una vez, con admiración, el escritor Javier Cercas. Martillazos dentro de una estructura narrativa genial, y que ningún editor la quiso. Tras cuatro años haciendo de escritor-peregrino encontró en Barcelona al editor Carlos Barral. Y el milagro se produjo. Es muy interesante el pasaje en que se relata su lucha contra la censura franquista. Corría 1963.  Fraga, y su cuñado Robles Piquer, exigieron suprimir 37 páginas del libro. Con Franco en el poder, publicar en España una novela contra la violencia y el miltarismo, era una locura. Barral y Vargas Llosa consiguieron finalmente que la censura solo retocase siete párrafos. Se publicó la novela. Fue un éxito absoluto.

Recuerdo aquellos años. Los ‘progres’ de aquellos días bajaban por Las Ramblas con La ciudad y los perros como un símbolo.  Ese libro bajo el brazo no podía faltar nunca. Vargas Llosa era un ídolo. Llevar su libro era como un distintivo. ¡Ah! Viendo ahora este documental, 56 años después, me pregunto: ¿qué ha pasado con el ídolo? Hoy vas con la novela de Vargas Llosa bajo el brazo y a lo mejor te lanzan un adoquín. Su postura unionista, por ejemplo, le ha granjeado tremendo rencor en algunos. No obstante, La ciudad y los perros sigue siendo la misma. Un alegato magistral contra la violencia, contra la dictadura. ¡Ah! Quizá deberíamos ampliar la pregunta. ¿Qué ha pasado con aquellos ‘progres’ estupendos y magníficos?