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Recuerdo de La Veneno

Memoria de La Veneno, en ’La Sexta noche’.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Han salido Los Javis en La Sexta noche y le han contado a Iñaki López y a Andrea Ropero que están trabajando en un biopic  biopic sobre La Veneno, que seguramente emitirá A-3. Dijeron de ella que fue «uno de los grandes iconos LGTB». Que tuvo «una vida dura y complicada». Que «luchó mucho».  Y que, no obstante, «nunca se sintió una víctima». ¡Ah! Fue una evocación dicha con emotividad y afecto. Lo celebro. No obstante, dado que esta pareja de notables creadores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, cuando triunfaba La Veneno en la tele, en 1996, ellos tenían 5 y 12 años respectivamente, convendría que estudiasen bien lo que la tele hizo con ella. A veces el aparente triunfo esconde una tortura tremenda.

Cristina La Veneno, que en realidad se llamaba Joselito, la descubrió aquel negro Pájaro del Mississippi (T-5) que luego pasó a ser Pelícano, igual de negro, en A-3. La Veneno ejercía la prostitución en El Parque del Oeste madrileño. El pájaro vio enseguida que aquel fenomenal cuerpo, tan explosivamente recauchutado, y aquel carácter suyo, tan directo, tan desembridado, tan suelto, podía proporcionarle bárbaros índices de audiencia. Así fue. El pájaro solía llamar a los padres de La Veneno, que vivían en Adra, gente humilde, necesitada, y hacía con ellos, y su hijo, sesiones de horneado familiar muy completas. Les sometía a temperaturas superiores a las de la central nuclear de Cofrentes. La madre, María Jesús, lloraba mirando cómo la transexualidad de Joselito era usada como tortura familiar, y a la vez incentivo para la audiencia. Algunas noches le montaban una Línea porno abierta. Recibía llamadas y tenía que escenificar números diversos. Y el negro pájaro conseguía audiencias tremendas mientras ella se contorsionaba y se iba ganando el salario del miedo.

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A finales de los 90, La Veneno ya estaba completamente rustida por la tele. No volvió al Parque del Oeste. Fue peor. Después de este achicharramiento existencial en el microondas, entró en una espiral de destrucción. Tres años en la cárcel. Le negaron el derecho a ir al módulo de mujeres. «Fui violada sistemáticamente cada noche», declaró posteriormente. Murió en extrañas circunstancias. No se sabe todavía si fue suicidio, accidente, o algo peor. ¡Ah! Tomen nota Los Javis de la vida de La Veneno. No se olviden, sobre todo, de cómo la usó la tele.