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TÚ Y YO SOMOS TRES

Asesinato con robot de cocina

Ferran Monegal

Elvira, degollada por el robot (Tele 5).

Barrio humilde. Corrala de vecinas. Como decía Valle-Inclán: "No le pidan un hilo a la portera porque muerde'. Cinco señoras preparan un picadillo de carne de cerdo en un robot de cocina. De pronto, el artefacto explosiona. Las cuchillas salen disparadas. Seccionan la yugular de Elvira. Se va desangrando poco a poco. ¡Ah! Gran consternación. Caos de cacerolas y sartenes. Sangre en las paredes. Horror entre las féminas. Pero en vista de que Elvira no acaba de morirse del todo, Amparo, la remata perforándole la nuca con el berbiquí de una blackdecker. Y entonces escenifican aquel trasiego, tan despendolado y recurrente, del transporte del cadáver sin que el vecindario se entere. O sea, señors asesinas por culpa de un robot de cocina doméstico.

¡Ah! El género de la comedia negra, cuando lo trabaja la tele, siempre queda garbancero. Esta serie la acaba de estrenar Tele 5 bajo el tìtulo de Señoras del (h)AMPA. Es un ejercício que recuerda un poco a aquel thriller ibérico de A-3 TV que se llamaba Matadero. También La Comunidad, película de Álex de la Iglesia. El éxito de este tipo producciones siempre es directamente proporcional a la calidad de los intérpretes. Aquí se cuenta con un buen quinteto de actrices. Quiero destacar a una, que no tiene un rol de primera protagonista, pero es de una efectividad estupenda: Mamen García. Pertenece a esa escuela de grandes secundarias, como fue Chus Lampreave, por ejemplo. Enseguida conectan con el espectador. Son clave para que la serie enganche. En este caso se ha conseguido casi un 21% de share y tres millones de espectadores.

LA INMORTALIDAD. – Sigamos con la muerte. Investigaba el otro día Jordi Basté (No pot ser!, TV-3) los experimentos que se están haciendo para que la inmortalidad sea un hecho. Son ensayos financiados, sobre todo, por criaturas que viven forradas de dinero, de poder, y de privilegios, y que claro, preteden quedarse así, toda la eternidad, tan ricamente. La profesora Begoña Román le hizo entonces a Basté esta interesante y justa reflexión: «Es indecente alargar la vida de los que mejor viven, sin garantizar la igualdad de oportunidades de los que viven peor». Sí señora. Pretenden quitarnos hasta el último consuelo que nos queda. No pueden soportar que, al menos al final, la muerte nos iguale a todos.