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TÚ Y YO SOMOS TRES

Podemólogos, podemitas y unicornios

Ferran Monegal

Raúl Pérez recreó a Echenique (’Late motiv’).

Otra genial actuación del caricato Raúl Pérez. Ha aparecido en Late motiv (#0, Movistar+) interpretando a Pablo Echenique. Hombre, ahora que el gran líder de Podemos, Pablo Iglesias, está batallando esforzadamente para conseguir que Pedro Sánchez le dé algún ministerio en el próximo Gobierno, esta parodia televisiva de Echenique, además de cómica, ha sido oportuna. Precisamente Buenafuente le ha preguntado cómo va la cosa, dado que ahora es jefe de la negociación de los pactos. Contestó: «Si antes era secretario de organización del partido, y ya sabes cómo iba de organizado el partido, pues imagínate cómo van las negociaciones». Nos desternillábamos.

Lo más pintoresco y meditable fue cuando Echenique identificó a los detractores de Podemos. Dijo: «Son los podemólogos, que son los expertos del partido. Luego los podemitas, que son los miembros del partido. Y finalmente los unicornios, que son los únicos que creen en la unidad de Podemos». ¡Ahh!  Tremenda  analítica. Resulta que los detractores de Podemos son todos los que conforman el partido. Es una cosa bárbara. Raúl Pérez ha hecho un ejercicio sarcástico perfecto. Es más que un imitador. Hoy por hoy, junto a Joaquín Reyes, son los más afilados caricatos que hay en telehipódromo estatal. Con Late motiv pasa una cosa singular: no es el jefe, Buenafuente, el que mejor afina, sino los humoristas y analistas que le envuelven (Bob Pop, Raúl Pérez, Javier Coronas, Raúl Cimas...). Hay que reconocerle a BF, eso sí, el mérito de haberles contratado y tenerles a su lado. 

INFANTILIZAR A LOS ANCIANOS  .– Certera advertencia en El intermedio. Decía Gustavo García, experto en residencias de ancianos: «Hay que regresar al concepto de residencias más íntimas, menos masificadas. Esas salas de estar, que los tienen allí como aparcados... Y esa forma de tratarles, infantilizándoles. Yo dejaré escrito, cuando vaya a una residencia, que ni se les ocurra que me tengan haciendo dibujitos en una hoja y luego colgándolas por los paredes». ¡Ah! Tiene toda la razón. La infantilización de la ancianidad es una estrategia muy canalla. Un anciano no es un niño viejo. Es un ser humano con años.  Es decir, con una experiencia colosal. Intentar asimilarle a un bebé es una forma de apartarle. Que no moleste. De anularle.