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ESTRENO

'El caso Alcàsser', crónica de una conmoción

Juan Manuel Freire

Croquis del documental ’El caso Alcàsser’, de Netflix, que recrea el recorrido de  Míriam, Toñi y Desirée antes de ser asesinadas.

Croquis del documental ’El caso Alcàsser’, de Netflix, que recrea el recorrido de  Míriam, Toñi y Desirée antes de ser asesinadas. / NETFLIX

Tras la buena acogida de 'El caso Asunta' (Operación Nenúfar), el productor Ramón Campos (cofundador de Bambú) y el director Elías León Siminiani se adentraron en un proyecto aún más complejo, espinoso, ambicioso: una especie de crónica audiovisual definitiva del 'crimen de Alcàsser', el caso más sonado de los 90, una historia con lagunas y una herida sin cerrar en el que había sido conocido como un tranquilo pueblo valenciano. Todo aquello, víctimas, acusados, conspiración, volverá seguramente a la conversación general con el estreno en Netflix este viernes, día 14, de los cinco episodios de 'El caso Alcàsser'.

El asesinato de Míriam, Toñi y Desirée sacudió los cimientos de la sociedad española; como recuerda Siminiani en el marco del DocsBarcelona, donde se presentó la serie, era "el primer triple crimen con perfil sexual y de tortura en la historia de este país". También desestabilizó los cimientos de unos medios que, recién comenzada la 'Gran Batalla por las Audiencias', no quisieron o no supieron frenar la escalada morbosa de unas retransmisiones que acosaron a familiares en pleno duelo.

"El tratamiento mediático es un eje que recorre toda la serie -explica Siminiani-. El caso sucede en dos tiempos: 1992, cuando se produjo el crimen, y después, 1997, con el juicio [del que han conseguido mucho material nunca visto], su cobertura y todo lo que ésta genera. Es la primera vez que en España se produce el llamado juicio paralelo. Todo eso es tanto o más importante que el propio crimen".

En su intento de dar con la verdad, o, como mínimo, disponer claramente todos los elementos ante el espectador y que este se forme un criterio, los creadores han contado con la ayuda de mucha gente implicada en el caso, desde familiares de las víctimas y los acusados a criminólogos (el famoso Juan Ignacio Blanco), forenses, abogados… "Siempre gente que ha vivido el caso de alguna manera -cuenta Campos-. No nos interesaban los expertos, gente que opinara sobre algo sin haber visto toda la información o haber estado allí". Como la memoria no es objetiva y, además, han pasado casi 30 años, las versiones de los hechos pueden diferir. El paso del tiempo se convirtió, dice Siminiani, en un elemento esencial de la serie, a un nivel casi "ontológico, filosófico".

El mea culpa de Lobatón

En total, se contactó y habló con 160 personas, de las que se grabó a 58. Olga Viza y Nieves Herrero, quienes informaron (es un decir) sobre el caso para Antena 3, declinaron hablar ante la cámara. Pepe Navarro tampoco quiso ser grabado, pero facilitó todas las imágenes de 'Esta noche cruzamos el Mississippi' que hacían falta. Paco Lobatón, antiguo presentador de 'Quién sabe dónde', sí que aceptó ser grabado, y aprovechó para entonar un loable mea culpa por las líneas morales cruzadas en su programa.

¿Qué prevenciones tomaron los autores de la serie para no adentrarse, ellos mismos, en la escabrosidad gratuita y el efectismo? (Ramón): "Yo tengo una especie de norma. Solo quiero que en el futuro, mis hijas mellizas, que ahora tienen 8 años, no puedan echarme nada en cara. Con esa premisa es muy difícil equivocarse". De ahí que 'El caso Alcàsser' apenas contenga reconstrucciones (y ninguna con actores) ni imágenes de los cadáveres (salvo el puño de Toñi, avistado por dos apicultores).

Siminiani y Campos aparecen ambos en el documental, pero no para hacer comentarios del estilo "sería absurdo preguntarle cómo se siente". Personalizan el camino para crear una experiencia intensa, que no necesariamente efectista. "Yo vengo del cine documental en primera persona", recuerda el primero, revelado con el diario fílmico transmutado en comedia 'Mapa'. "Aquí esa personalización se amplía a aspectos que me eran más desconocidos, como la investigación. Uno de los referentes claros fue el podcast 'Serial', en el que se seguía un caso siempre a través de la mirada de [la periodista] Sarah Koenig". Buen camino a seguir.