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TÚ Y YO SOMOS TRES

Pintadas electorales, Marisol con bigote

Ferran Monegal

Vandalismo contra la mamá de la Rebe, en Los Gipsy Kings.

Es tremendo lo que le acaba de ocurrir a Marisol, la mamá de la Rebe, de la familia gitana los Jiménez de Plasencia (Los Gipsy Kings, Cuatro).  Esta señora hace tiempo que quería ser modelo. ¡Ah! Es una dama guapa que encaja muy bien en la tendencia fashion curvy que ahora está teniendo tanto éxito. Ilusionada, se hizo un portafolio de fotos, un posturismo con un salero muy suelto y garbancero. Y consiguió su propósito. La acreditada tienda de muebles La casa de mi gitana, de Fuenlabrada, en la Calle del Gorrión, la contrató para que fuese su estrella. Le han hecho unos carteles, unos pósteres enormes y hermosos que florecen en vallas y centros comerciales. Allí aparece Marisol como reclamo de sofás, tresillos y otros elementos de buen gusto para la decoración de interiores. Hombre, no es Charlize Theron anunciando perfumes Dior, pero para ser nueva en el mundo de las top models ha quedado muy bien.

Esta semana, no obstante, ha tenido un disgusto enorme. Ha visto que unos vándalos han pintarrajeado sus fotos. Con un espray le han puesto bigote, un diente negro, orejas de elefanta, y cosas así, de un mal gusto enorme. Para Marisol ha sido un golpe. «¡Qué vergüenza! ¡Envidiosos!» gritaba con mucho dolor. Y su hija, la Rebe, le decía para mitigar su aflicción: «Eso con amoníaco se quita». Difícil misión, cualquiera se encarama a una escalera a limpiar un cartel de 10 metros por 12.

Este vandalismo que nos ha enseñado la tele sobre un cartel de Marisol coincide con lo de los políticos que aparecen en los pósteres para las elecciones. Todavía es más tremendo. En materia de bigotes el que más se ha pintado este año tan electoral ha sido el de Hitler. Y la esvástica en la frente. Dibujar al contrario como un nazi está de moda. Es lo más demoledor. La segunda pintada más repetida es un clásico: el salchichón de cantimpalo, normalmente sobre los labios del político que posa. Se ejecuta siempre con espray rojo, y se suele acompañar de la expresión «¡Chorizo!» como leyenda de reforzamiento. El feminismo militante ha aportado imaginación a estos escraches pictóricos. Sobre líderes de ultraderecha este año hemos visto la frase: «¡Machete al machote!». Tiene rima, es feroz y muy guerrera. No sé si este paisaje de pósteres electorales pintarrajeados habrán consolado a Marisol. Me parece que no. Mal de muchos, consuelo de tontos.


 

Temas: Cuatro