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TÚ Y YO SOMOS TRES

Bertín: "¡Mamarrachos!" (a Podemos)

Ferran Monegal

Bertín Osborne en El hormiguero (A-3 TV). 

Encendido, furibundo, colérico, Bertín Osborne nos deparó una sesión en El hormiguero (A-3 TV) que, más que estar en un programa de tele, parecía que estaba en la barra del bar de una taberna. Pablo Motos le practicó la técnica del recalentamiento. Le fue sirviendo temas en bandeja para irle encendiendo. Y efectivamente, ardió de tal manera que Motos consiguió lo que buscaba: ser una noche más el Minuto de Oro, el momento más visto del martes en todo el 'telehipódromo'. Primero, para irle horneando la boca, le sirvió la toma de posesión en el Congreso, de los diputados presos. Ahí comenzó a subir la temperatura.  Bertín se irritó particularmente porque lucían lazos amarillos. Una infamia intolerable. Hombre, con este tema del color amarillo siempre se equivocan. Esa manía de querer prohibir lo que uno se ponga en la solapa merece un psicoanálisis severo. Miren qué inteligente estrategia ha hecho el colectivo LGTBI, por ejemplo. Vox pretendió ridiculizarlos sacando un dibujito, un muñeco, un fantasmita, para mofarse de ellos. Y ellos lo que han hecho es hacer suyo el muñeco, estamparlo en camisetas, y lucirlo como mascota propia. El famoso Gaysper. Resultado: se acabó la mofa de Vox. Perdieron la exclusiva del muñeco. Ya no les sirve para sus propósitos. ¡Ah! Eso es lo que quizá debería haberle recordado Motos a ese Bertín obsesionado con el amarillo. Pero Motos no estaba allí para reflexionar, sino para que la criatura se fuera encendiendo.

La temperatura subió a punto de ebullición con el siguiente tema: la crítica, la advertencia de Podemos sobre las altruistas donaciones del multimillonario Amancio Ortega. Ahí Bertín explosionó. Reventó la tapa de la caldera. «¡Esos mamarrachos! ¡Esos que no saben hacer la o con un canuto! ¡Que no tienen oficio ni beneficio! ¡Que no han trabajado en su vida!». ¡Ah! Tampoco hubo ahí intento de reflexión por parte de Motos, para evitar tergiversar el asunto ante la audiencia.

Quiero entender a Bertín en su calentamiento. Y decirle que cae en un discurso espectacular pero tramposo. Quizá sin pretenderlo. Lo que plantea Podemos es otra cosa, más profunda, más trascendente. No es la crítica a las donaciones. La reflexión es otra: o pagar todos los impuestos, sin ingenierias fiscales, legales pero evasoras,  o dedicarse a dar piadosas limosnas.