Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

La venganza contra Azúcar Moreno

Ferran Monegal

Toñi y Encarna expulsadas del imperio (T-5). / Telecinco

Ni un aplauso. Ni una alegría. Ni una brizna de calor. Decía J.J.Vázquez cuando las recibió en el plató: «Toñi y Encarna nos han dejado tirados, al programa y a Mediaset. Vamos a recibirlas, ¡en silencio!». Y entraron las Azúcar Moreno, y aquello más que penetrar en un show de televisión parecía que entraban en el corredor de la muerte. Enlutadas. Desencajadas. Ni servicio de maquillaje les dieron para así acentuar lo demacrado de sus rostros. Y de pie, como dos reas, sin sillas ni ningún otro detalle mobiliario en el que guarecerse, recibieron las acusaciones, y la sentencia, del comisario Jorge Javier«Mentirosas. Liantas. Nos habeis tangado. Ya no sois personas gratas en Mediaset. Tardareis mucho tiempo en volver a pisar un plató de esta casa», y acto seguido las instó a que desapareciesen. Fuera. Largo. Arrojadas a las tinieblas exteriores. Extramuros del imperio. ¡Ahh! Qué bien montan en Tele 5 estas escenas. Si hubiesen añadido una guillotina en un rincón, habría sido todavía más perfecto. Y las Azúcar Moreno, cabizbajas, condenadas al destierro, salieron todo lo dignamente que pudieron, pero con el estigma de apestadas tatuado a fuego por el imperio Mediaset.

Esta historia tan tremenda (veremos si es comedia) ha estallado porque Tele 5 está convencida que las hermanas Salazar han usado el reality show como trampolín para firmar diversos bolos por teatros y tablaos. Y una vez conguidos los contratos, han desertado de Cayo Cochinos rápidamente. Hombre, es lo que tiene montar tinglados que más que tratarse de concursos de lo que se trata es de hacer negocios. Y claro, las criaturas, que no son tontas, obran en consecuencia.

Lo más interesante de esta venganza es que J.J.Vázquez no les ha notificado en ningún momento que las vayan a multar por abandono. A pesar de que tienen por contrato una claúsula de penalización económica, Tele 5 ha callado al respecto. En efecto, hay jurisprudencia que advierte que a estas criaturas se les hace un contrato laboral, o sea que tienen el derecho a dejar la empresa libremente cuando quieran. Más todavía: se trata de un contranto que les exige una jornada laboral de 24 horas al día, y eso es pura explotación. ¡Ahh! La cosa se pone interesante. Aquí se impone el Estatuto del Trabajador de Realityshows. Nos vamos a divertir. Va a ser pintoresco.