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SI GANA AUSTRALIA

¿Puede ser Barcelona la próxima sede de Eurovisión?

La capital catalana y Berlín son las dos ciudades europeas que más suenan ante la imposibilidad de celebrarse en las antípodas

El país oceánico aceptó la condición de organizar el festival en Europa para no incrementar el gasto de delegaciones y 'eurofans'

Carles Savalls

Kate Miller-Heldke, la representante australiana de Eurovisión 2019, durante la celebración de la primera semifinal.

Kate Miller-Heldke, la representante australiana de Eurovisión 2019, durante la celebración de la primera semifinal.

Es la segunda gran favorita de la noche y además lleva la puesta en escena más espectacular de la gala: Kate Miller-Heidke y sus coristas cantando en la estratosfera, con el firmamento a sus espaldas y la Tierra a sus pies. Además, actuarán en la penúltima posición de la gala; un puesto muy codiciado por todos porque ya casi no queda nadie después que pueda eclipsar tu actuación. Australia, sin duda, estará muy arriba en la tabla. Pero ¿qué pasaría si ganara? ¿Dónde se celebraría el Festival de Eurovisión 2020?

Cuando el país oceánico se unió al en el 2015, Eurovisión le impuso una condición innegociable: si alguna vez ganaba, debería organizar el certamen del año siguiente, pero en territorio europeo. Trasladar el certamen a las antípodas representaría un sustancial incremento del presupuesto para todas las delegaciones participantes, compuestas por artistas, peluqueros, maquilladores, directores escénicos, locutores, cámaras...

A punto en el 2016

Además, reduciría muy considerablemente la afluencia de 'eurofans', que año tras año son legión ahí donde se celebra el festival... pero en Europa. Por ello, si este sábado gana la propuesta sideral de los australianos, Eurovisión tendrá que apelar a algún voluntario que quiera acoger el 'show' del año que viene. En el 2016, los australianos ya estuvieron a punto de ganar: quedaron segundos a tan solo 23 puntos de la que se llevó la victoria, Ucrania.

Cuando hace unos meses el Gobierno israelí quiso imponer por razones políticas que el festival se celebrara en Jerusalén, tanto Chipre como Austria y Portugal se ofrecieron de inmediato para hacerse cargo de su organización. Lisboa, porque ya tenía la infraestructura y la experiencia de Eurovisión 2018, y Chipre y Austria por haber acabado segunda y tercera respectivamente el año pasado. Al final no fue necesario: Israel ofreció alternativas y, al final, Eurovisión eligió Tel Aviv.

En ambientes eurovisivos no pasa por alto que Barcelona y Berlín son las únicas dos grandes ciudades europeas por donde nunca ha pasado el festival. TVE siempre ha desmentido lo que considera una leyenda urbana: que no quiere ganar para no tener que organizar el 'show'. Tras el fiasco del año pasado en Lisboa, donde Alfred y Amaia acabaron en el puesto 23ºd de 26 participantes, la directora de Programas de Entretenimiento de TVE, Toñi Prieto, aseguró en un comunicado que en la cadena “estaríamos encantados de organizar el festival” y que lo contrario “es un mito”. 

El visto bueno

Pero, llegado el caso, es obvio que cualquier decisión al respecto debería pasar las más altas instancias del ente, con la complicidad de la ciudad sede, y estamos a una semana vista de las elecciones municipales, que pueden conducir a la formación de nuevos equipos de gobierno en cualquier parte.

Una cosa está clara: Eurovisión siempre pide al país organizador que presente más de una ciudad candidata para acoger el certamen. Y, a partir de ahí, poder elegir en base a criterios objetivos: disponer de un recinto adecuado, de suficientes plazas hoteleras y de un aeropuerto cercano son condiciones 'sine qua non' para recibir el visto bueno de la red europea de radiodifusión. Y Barcelona, objetivamente, las cumple todas.