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EL SÁBADO EN TEL AVIV

Madonna prepara su millonaria participación en Eurovisión

La cantante ensaya su 'show' rodeada de secretismo

Luis Miguel Marco

Madonna, en su camerino.

Madonna, en su camerino. / INSTAGRAM

Si nada ni nadie lo impiden, y pasado el 'sabbat', Madonna actuará el sábado en la media parte de la final de Eurovisión 2019. Será la cuarta vez que actúe en Israel, pero la primera vez que lo hace en la cita eurovisiva. La expectación, y el secretismo que la rodean, es enorme.  

La cantante está ensayando su 'show' a puerta cerrada porque quiere sorprender de nuevo a una audiencia multimillonaria, igual que hizo en los premios Billboard montando su número eroticofestivo junto con Maluma. La italoamericana ha dado alguna pista al publicar en su Instragram varias imágenes de los preparativos: lucirá un corpiño a lo Juana de Arco diseñado por su amigo Jean Paul Gaultier. El mensaje es claro: ella es incombustible.

La artista, de 60 años, quiere presentar ante los eurofans y el mundo una canción de su nuevo disco, 'Madame X', ¿será 'Crave' (Pedir), el tercer single de su nuevo disco? y quiza recuerde también su 'Like a prayer', convertido ya en una pieza 'vintage', aunque con Israel nunca se sabe y hay tensión por si pudiera liarla con alguna referencia que podría escocer a los judíos más ultraortodoxos.

Madonna no estará sola en el escenario del centro de convenciones de Tel Aviv. Se ha rodeado de todo un ejército para brillar como ella solo sabe: 40 coristas, 25 bailarines y el rapero Quavo. "Nunca dejaré de tocar mi música para complacer la agenda política de otro, así como nunca pararé de hablar contra las violaciones de los derechos humanos sin importar en qué lugar del mundo ocurran", aseguró recientemente en un comunicado la cantante ante las voces de artistas internacionales, entre ellos el músico Peter Gabriel y el cineasta Ken Loach  que denunciaron "la violación sistemática de los derechos de los palestinos por parte de Israel" y llamaron al boicot del festival. 

Un caché de 1,25 millones de dólares

La presencia en Israel de Madonna ha estado cuestionada hasta prácticamente el último momento. Algunos medios de comunicación locales aseguraban que Madonna incluso no actuaría ya que no estaba firmado el contrato con la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Su alto caché era el problema ya que el gasto se había elevado de 500.000 a un millón de dólares, una cifra que la organización no estaba dispuesta a asumir y que sí ha asumido un magnate judío.

Madonna, todo una defensora de los derechos lgtbi no lo olvidemos, aterrizó en Tel Aviv la noche del martes a bordo de un avión privado, propiedad del multimillonario judío, Sylvan Adams, el filántropo de origen canadiense, afincado desde 2015 en Israel y forofo del ciclismo, será quien pague el caché de la artista: exactamente 1,25 millones de dólares, (1,1 millones de euros). Eso incluye también a todo el séquito que la acompaña y que han ocupado la quinta planta de uno de los hoteles más exclusivos de la cadena Dan, en Tel Aviv, cerrada a cal y canto para ella. 

"Madonna no es solo un regalo para Tel Aviv, es un regalo para Eurovisión porque el certamen es muy conocido en Europa y en esta zona, pero no en Estados Unidos y norteamérica. Su participación hará que todo el mundo oiga hablar del festival", ha explicado el mecenas judío, el mismo que el año pasado pagó una cantidad desorbitada para que el Giro de Italia comenzara en Jerusalén.

Temas: Madonna