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TÚ Y YO SOMOS TRES

Un político en un 'pendrive' no engancha

Ferran Monegal

Todo Puigdemont en el pendrive de Sarri.

Otro arbitrario golpe de autoridad de la Junta Electoral Central. Aliada con Instituciones Penitenciarias, han prohibido que Junqueras (y por carambola, Puigdemont) participase en el debate que TV-3  emitió la noche del martes. Dejo a los analistas políticos que valoren la trascendencia política de esta prohibición. Desde un punto de vista televisivo, certifico que ha sido un error monumental. Nos han cercenado un espectáculo escénico de primera magnitud. Habría sido bárbaramente interesante ver frente a frente en un plató –aunque estuvieran a distancia– al presidente que eligió escaparse y al vicepresidente que eligió quedarse. Al margen de la política, ese encuentro, ese face to face –aunque fuera a través de plasmas–  habría sido de una potencia televisiva colosal. El factor humano en este caso habría sido formidable. Un tremendo contraste. ¡Ahh! A esta Junta Electoral Central creo que le pasa una cosa digna de estudio psiquiátrico. Es un organismo que regula los debates televisados y da la impresión de que la tele le produce urticaria. Es una situación disparatada. Es como si a alguien que abomina del fútbol le pusieran de árbitro en un Barça-Madrid, pongamos por caso.

La estrategia del minuto de oro desde un pendrive ha sido un recurso ingenioso, pero televisivamente tiene poco gancho. Una cosa es debatir ante las cámaras, y otra lanzar un monólogo grabado. No hay clinch. No hay rifirrafe. A la audiencia lo que le gusta es la interpelación y los encontronazos. La luz sale siempre de un buen chispazo. Esteban González Pons, el debatiente del PP, aceptó el pendrive de Junqueras, pero se negó a que pusieran el de Puigdemont. Advirtió: «Es un señor que quiere debatir desde el sofá de su mansión». Hombre, es verdad que debatir desde el salón de casa te permite una comodidad que los que están en el plató no pueden disfrutar. Y menos todavía quien lo tiene que hacer desde un sombrío rincón de una cárcel. Pero Xavi Coral, el moderador, le advirtió de su error: Puigdemont no iba a estar tranquilamente en su sofá, sinó en un set televisivo que habían preparado.

Finalmente, TV-3 decidió no emitr el minuto de oro de Puigdemont en el pendrive. Es igual. No es relevante. Lo emitieron inmediatamente después, en el Més 324Minutos de oro de Puigdemont, desde hace 20 meses,  en TV-3 los hay a punta pala.