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TÚ Y YO SOMOS TRES

Vicent, tengo una carta para ti: ¡fírmala!

Ferran Monegal

Arrimadas ofrece dimitir a Sanchis (TV-3).

Nunca habiamos visto a nuestro canario flauta Papitu tan contento y excitado. Hacía acrobacias por la jaula. Volteretas. Saltos mortales. Un repertorio de cabriolas extraordinarias. ¿Qué le pasa a nuestro canario?, nos preguntabamos en casa, absolutamente maravillados. Pues le pasaba que era la noche del miércoles 24, cogió el mando a distancia, apretó el botón de TV-3 con lus uñitas de sus patas, se encontró con el debate y de pronto vio que Inés Arrimadas enarbolaba una carta y le decía a Vicent Sanchis, todavía director de TV-3 y moderador del debate: «Está usted procesado por poner esta cadena al servicio del golpe de Estado, y además está usted reprobado por el Parlament de Catalunya desde 2017. Y sigue aquí, cobrando 110.000 euros al año. Quiero facilitarle las cosas. Le he redactado yo misma su carta de dimisión». Y abandonando el atril un momento, se la entregó en mano para que la firmase. ¡Ahh! Fue un golpe televisivo contundente y espectacular. Sanchis guardó la carta. Pero no sabemos si la ha firmado. Hombre, yo creo que Vicent debería considerarlo.

De hecho, ya debería haber considerado antes –y descartado– moderar ese debate. Decía Ferreras esta mañana en Al rojo vivo (La Sexta): «¿Se imaginan que en TVE, por ejemplo, moderase el debate político una persona procesada y reprobada por el Parlamento? Sería impensable». Efectivamente. A mi juicio, era Lídia Heredia quien debería haber moderado este debate. Lídia, aún siendo integrante del este artefacto de agitación y propaganda, ha demostrado en Els matins una equidistancia, y un sentido del periodismo, justo y exactoSanchis, si alguna vez fue periodista, ya hace tiempo que lo ha abandonado. Le pusieron en TV-3 para hacer otra cosa: ser impulsor y monaguillo de una causa particular. Por eso considero importante que atienda a la dimisión que le ha escrito Arrimadas.

Otro momento que ha subyugado a nuestro canario ha sido ver aparecer vestida de amarillo a Cayetana. ¡Ahh!  Qué cromatismo más estupendo y arriesgado. Eso es como si en la batalla de Lepanto las tropas cristianas hubiesen llevado por bandera la misma media luna de los otomanos. Ha escrito mi muy querido Iu Forn en El Nacional que lo extraño es que Arrimadas no le arrancase el jersey, como cuando arranca lazos por las calles. En efecto, podía haber habido una desgracia.